lunes, 15 de febrero de 2016

Especial Big Culo Day: La batalla que dio fin al siglo

Cuando Harvey Z. Pickman vio que le llamaban desde la Universidad Miskatonic, lo primero que pensó es que alguien la había liado. No es que pensara mal, pero es que la cantidad de veces que alguien de la dichosa universidad liberaba a algún ser preternatural, invocaba a algo de otra dimensión, o estaba a punto de provocar el fin de la vida en La Tierra, era demasiado grande. ¿Qué se podía esperar de una universidad en la que había un grupo secreto de "expertos en la caza de seres primigenios" que van por ahí tirando bombas? Y pensar que seguía siendo una universidad prestigiosa... debía ser porque la cantidad de científicos con dos dedos de frente era mayor que la de los chiflados, pero es que los segundos hacían mucho ruido.

Harvey suspiró al escuchar la voz de Seabury al otro lado de la línea telefónica. Pensó que si era él el que llamaba, no sucedería nada realmente grave. Lo que le dijo Seabury le hizo decidir inmediatamente que debía ir a la universidad cuanto antes. Puede que aquello no provocara un apocalipsis, pero ya tenían demasiado jaleo en Arkham de por sí como para que vinieran de fuera a liarla.

Afortunadamente para Harvey, y para todos los estudiantes que se alojaban en la residencia La Llave y La Puerta, la universidad no estaba lejos, así que podía ir caminando, eso sí, a paso ligero, no fuera que la cosa se saliera de madre antes de que le diera tiempo a llegar.

Pasó directamente de largo de las facultades de ciencias, ignoró a un idiota que se pensaba que aquella universidad era algo así como Hogwarts para adoradores de dioses innombrables, y llegó a su objetivo: la facultad de Antropología y Sociología. En la puerta le esperaba la figura de Seabury, fumando compulsivamente de la pipa y dando vueltas de aquí para allá.

-¿Se puede saber qué está pasando? ¿No puede haber un congreso en esta universidad que no termine en catástrofe?

-No ha terminado en catástrofe... todavía -le respondió Seabury.

-Vale, explícame exactamente qué ha pasado.

Seabury cerró la puerta tras de sí y fueron caminando por los pasillos. El profesor se guardó la pipa en el bolsillo de su chaqueta de pana mientras explicaba la situación.

-Verás, decidí hacer un pequeño simposio dedicado a la figura del dios hiperbóreo Tsathoggua. Para ello me comuniqué con varios grupos de adoradores del dios, todos ellos buena gente, normalmente lo único que hacen es atiborrarse a comer y echarse unas siestas en honor a Tsathoggua. Pues bien, la intención era que, entre todos, pudiéramos hablar sobre la figura de Tsathoggua desde los tiempos hiperbóreos hasta nuestros días, desde el punto de vista antropológico...

-¿Y qué ha pasado? ¿Lo han terminado invocando y se está comiendo a los participantes del simposio?

-No, no, eso al menos sería fácil de solucionar... peor, mucho peor. -le respondió Seabury.

-¿Los de la Fundación Wilmarth han boicoteado el simposio?

-No, parece que están muy ocupados intentando solucionar nosequé problema de unas arañas, tendrán alguna plaga o algo así.

-Bueno ¿entonces qué es eso tan terrible que necesita de mi ayuda? Si es porque el simposio ha terminado siendo un coñazo y necesitas que anime un poco el cotarro me pillas en mal momento, porque...

-No, no es eso. El problema radica en que el cartel que hicieron para el simposio indica que Tsathoggua es el dios con el culo más gordo...

-No me lo digas. Los adoradores del dios te quieren denunciar... para eso deberías haber llamado a El Que Legisla, que yo de leyes no estoy muy puesto.

Seabury se detuvo un momento mirando fijamente a su hermano.

-Si dejas que termine de explicarme, te podré decir qué ha pasado.

Harvey cerró la boca y se quedó mirando con los brazos cruzados.

-La cuestión es que el simposio comenzó con total normalidad, con la intervención de estudiantes y otros profesores... hasta que llegaron unos invitados inesperados. Desde Innsmouth ha venido un grupo de profundos que no están de acuerdo con que el culo de Tsathoggua sea el más gordo de entre todos los dioses y se han enfrascado en una discusión con los adoradores del dios sapo que está subiendo de tono cada vez más... Harvey, debemos detener esto antes de que se nos vaya de las manos.

Los dos Pickman siguieron caminando hasta la puerta de la sala de congresos. Seabury la abrió y Harvey se encontró con el espectáculo. Un grupo de estudiantes y profesores apartados en un lado, todos de pie, y en el centro de la sala dos grupos de individuos lanzándose gritos y agitando los brazos con fuerza. Harvey atravesó la puerta y entró en la sala de congresos, pudiendo escuchar lo que decían.

-¡Según las crónicas escritas por Klarkash-Ton, una de las características más destacadas de Tsathoggua es tener un culo enorme! ¡No he oído decir eso de ningún otro dios... De hecho, sólo lo he oído decir de Kim Kardashian! ¡Y como Kim Kardashian no es una diosa, está claro que el culo más gordo de todos los dioses, es el del dios sapo!

Todo esto salió de la boca de un individuo vestido con algo que parecía una especie de cruce entre túnica y esquijama. Harvey preguntó en voz baja a su hermano si eso era una batamanta, pero Seabury le explicó que era la ropa ceremonial de este grupo de adoradores de Tshathoggua.

-¡¿Sí?! ¡Pues si hubieses leído La Narración de Johansen habrías visto que describe a El Gran Cthulhu como una montaña que camina! ¡Una montaña! ¡¿Me estás diciendo que eso no es tener el culo más gordo de entre todos los dioses?!

La respuesta había salido de un profundo claramente enfadado, pues movía sus agallas compulsivamente.

Harvey fue caminando hacia ellos moviendo los brazos en gesto de calma.

-Tranquilidad, señores, tranquilidad -decía mientras se iba acercando -. Todos sabemos que los dioses que adoráis tienen el culo muy grande, pero es que estáis echando a perder un simposio muy bonito y, lo que es peor, estáis asustando a esos pobres estudiantes y profesores, que deben ser muy sensibles para asustarse de una tontería como esta estando en la universidad en la que están.

-¡Pero es que lo que está diciendo este cara de pez raya la blasfemia! -exclamó el tipo de la batamanta.

-¡¿Me has llamado cara de pez?! -gritó el profundo entre gorgojeos.

-Ya, ya... mira, no quiero ofenderte, pero tienes cara de pez, amigo -le dijo Harvey -. Digamos que no te está insultando, te está definiendo.

El profundo se quedó mirando a Harvey con una mirada que daba a entender violencia y dolor, mucho dolor.

-Bien. Como veo que no vais a poneros de acuerdo fácilmente, se me ha ocurrido una solución. Vais a tener una lucha dialéctica... ¡¡¡de gladiadores americanos!!!

Varios minutos después, en el gimnasio de la Universidad Miskatonic.

El grupo de adoradores de Tsthoggua y los profundos estaban subidos en el ring de boxeo del gimnasio, vestidos con las ropas de combate de los gladiadores américanos (vamos, unas mallas de cuerpo entero que eran como si no llevaran nada, llevaran nada, llevaran nadaaaaa). Se golpeaban con unos hisopos gigantes, y con cada golpe, se decían alguna frase ingeniosa.

-Luchas como un granjero -dijo el adorador principal de Tsathoggua golpeando al profundo principal.

-¡Qué apropiado! Tú luchas como una vaca -Fue la respuesta de éste.

Desde fuera del ring, los dos Pickman observaban la lamentable pelea.

-¡Esto es muy emocionante! -exclamó Harvey -Voy a llamar a este combate "la batalla que dio fin al siglo.

-Harvey, ese nombre ya está registrado. Entre eso y este combate, claramente inspirado en Monkey Island, vas a conseguir que nos caigan demandas de todas partes -le dijo Seabury.

-Te he dicho que para eso ya tenemos a El Que Legisla...

Lo que a Harvey le estaba pareciendo un entretenido combate, comenzó a eternizarse cuando pasaron tres horas y media y aquello no conducía a ninguna parte. Finalmente, el investigador privado de los Pickman se cansó de todo aquello.

-Me parece que ya sé cómo acabar con esto -le dijo a su hermano, que ya estaba bostezando.

Sacó el teléfono móvil de su bolsillo y marcó un número. Después de un par de tonos, alguien respondió al otro lado de la línea.

-¿Brontes? Sí... necesito que entres un momento a ElderGodBook... ¿Ya? Vale, haz lo que te voy a decir...

Varios minutos después, el combate seguía sin llegar a ninguna parte, pero sucedió algo que lo interrumpió repentinamente. Mientras el sectario de la batamanta golpeaba con si hisopo al profundo, se escuchó un sonido parecido al de un rayo partiendo la atmósfera. Los dos contendientes se detuvieron aturdidos y vieron cómo delante de ellos comenzaba a producirse una rotura del espacio-tiempo. Se fueron apartando poco a poco de la brecha que se estaba abriendo en el aire y vieron cómo  de allí empezaba a surgir algo de un color carne enfermiza. Cuando aquello salió de la brecha parecía un melocotón del tamaño de una pelota de baloncesto, pero inesperadamente comenzó a crecer. Según crecía, pudieron ver que lo que pensaron que era un melocotón gigante era otra cosa... bueno, o al menos parecía otra cosa... ¡¡¡tenía forma de culo!!! Aquella despreciable cosa parecía un culo fofo y enfermizo en el que se podían ver palpitantes venas que se movían en algún ritmo alienígena. El monstruoso pompis siguió creciendo hasta que los contendientes tuvieron que saltar del ring porque la cosa ya cubría todo él, de hecho estaba destrozando las cuerdas para poder seguir creciendo. Desde el suelo del gimnasio, vieron cómo el ring reventaba ante la presión del trasero, que seguía creciendo y en el que empezaban a aparecer unas cosas similares a granos, cosas que también comenzaron a crecer y a crecer hasta que se convirtieron en abominables tentáculos que golpeaban y destrozaban todo lo que tenían a su alcance. Los contendientes, así como los dos Pickman, intuyeron que después del ring, lo que iba a ser destruido era el propio gimnasio, por lo que corrieron al exterior del edificio, donde pudieron observar cómo éste explotaba en mil pedazos. Una vez destrozado el edificio, el trasero de más de nueve metros de diámetro seguía moviendo sus tentáculos en busca de objetivos que agarrar y destruir. Repentinamente, del interior de la blasfema bolsa de carne, surgió una poderosa voz que parecían mil voces gritando en agonía.

-¡¡¡CONTEMPLADME, OH, CRIATURAS. YO, ASS'BUTT-CUL, TENGO EL CULO MÁS GIGANTESCO DE ENTRE TODOS LOS DE LOS UNIVERSOS!!!

El sectario de la batamanta y el profundo se quedaron bocabadados mientras miraban a la innombrable entidad. Era evidente que un culo que podía crecer y crecer debía ser el más grande de entre todos los dioses, por lo que se arrodillaron ante él como el culo supremo de los universos. Ante esto, Ass'Butt-Cul desapareció con un estruendo como el de un trueno en una tormenta.

Tras este encuentro con un culo de más allá de los eones, los adoradores de Tsathoggua y los profundos firmaron la paz en su lucha por comprobar cual era el culo más grande de entre los dioses y marcharon de Miskatonic. Seabury, todavía aturdido por lo que había pasado se giró hacia Harvey.

-¡¿Se puede saber qué ha sido eso?!

-Oh, no te preocupes -le respondió Harvey con una sonrisa -. No he desatado ningún monstruo en este universo, o al menos ninguno que no estuviera ya suelto. La llamada que he hecho antes por teléfono a Brontes era para que se conectara a ElderGodBook y contactara con Nyarlathotep. El plan era que hablara con él para convencerle para que tomara la forma más parecida a un culo que tuviera y se personara aquí para acabar con el conflicto entre las dos sectas. La cuestión es que El Caos Reptante tiene un avatar que, hablando en plata, se invoca a pedazos, de hecho, en Las Tierras del Sueño tuvieron hace tiempo un lamentable problema con alguien que invocó allí a este avatar en la forma de su nariz, que estuvo a punto de destruirlo todo. Brontes y él decidieron que aquí vendría el trozo de ese avatar que viene a ser el lugar donde la espalda pierde su santo nombre. Cada pedazo del cuerpo de éste avatar tiene un nombre, y el pedazo que hemos conocido hoy es Ass'Butt-Cul. Y, bueno, con la ayuda de un dios de más allá de las esferas hemos conseguido que el conflicto no fuera a mayores.

-Pero... pero... ¡¡¡ha destrozado el edificio del gimnasio de la universidad!!! -exclamó Seabury.

-¡Eh! tú querías que terminara con el problema de los adoradores de Tsathoggua y los profundos antes de que se les fuera de las manos, no dijiste nada de que lo hiciera sin invocar a un terrible dios ni que no destruyera ningún edificio en el proceso...

Harvey se dio la vuelta y se despidió con la mano de Seabury, que se quedó mirando los restos de lo que había sido el gimnasio todavía con la boca abierta.