miércoles, 17 de mayo de 2017

Pánico en los túneles (Parte 7): Aktion Eisschloss

El problema de tener un ejército Panzer de Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, con algunas Panzerdivisions y Einsatzgruppen bajo la ciudad de Arkham es que, en algún momento, se tienen que poner en acción. Normalmente se hace poco a poco, con algunas escuadras por aquí o por allá, incluso con una división al completo. Muchas veces lo hacen a modo de maniobras, para no oxidarse. En otras ocasiones se trata de operaciones que, debido a su rol de invasores lacerto-nazis alienígenas de otro universo paralelo, suelen adoptar nombres de operaciones en alemán. El problema que tienen este tipo de acciones es que, por un lado, suelen resultar bastante molestas para aquellos que, por azares del destino, se vean implicados en las mismas de forma accidentela, y, por otro lado, que cuantas más tropas se pongan en marcha, mayores serán los problemas que iban a causar. Afortunadamente, para compensar la presencia de los RNLO estaba el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks. Aunque no poseen la misma tecnología ni unos acabados tan refinados, si que poseen muchas tropas dedicadas y más sentido común que sus adversarios. Así, las fuerzas reptilianas, con su tecnología lacertogermana y sus disciplinados soldados, se ven enfrentadas a las más numerosas tropas morlocks, con su tecnología marxista chatarrera y sus soldados que, aunque menos disciplinados, tienen más sentido común. A pesar de ser antagonistas naturales, en ocasiones los RNLO y el Equipo Exile tienen que hacer una tregua para enfrentar a una causa común. En esta ocasión se trataba de Majestic-13.

Esta desfasada organización había optado por atacar en primer lugar a los RNLO, pues eran sus vecinos más próximos. Y, si lograban derrotar a los ejércitos lacerto-nazis sería estupendo para los morlocks. Pero claro, con su ideología made in USA de la Guerra Fría, el Equipo Exile, con su marxismo casi utópico, sería su próximo objetivo natural. Y, claro, eso implicaría que los morlocks se verían envueltos en una nueva guerra con un enemigo que habría aprovechado la tecnología reptiliana y que, una vez más, se convertiría en una molestia para ellos. Así, gracias a la presencia del Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov se estaban enterando de todo lo que sucedía. En cuanto el robot informó de la localización de la base secreta de Majestic-13, las tropas morlock comenzaron a prepararse para la movilización. Es posible que no fuera necesario, pero había que estar prevenidos. Por ello, los incursores y las guerreras comenzaron a preparar el equipo para la lucha en los túneles: principalmente fusiles de asalto y escopetas, además de granadas aturdidoras; los conductores dieron un último repaso a los vehículos y comprobaron los depósitos de combustible; los exploradores se adelantaron para reconocer el terreno; y los cacodemonios comenzaron a entonar "La Internacional" para subir el ánimo a las tropas. El Equipo Exile se preparaba para acudir a la lucha. Su líder, conocido como Sojat, sólo esperaba que no fuera necesario.

Al mismo tiempo, los RNLO, acuartelados en su base secundaria, cerca de la costa y la playa de Martini Beach, también se estaban preparando para la guerra. Durante un mes habían sufrido el acoso continuo de Majestic-13, que les había atacado y robado tecnología, y, lo peor de todo es que, encima, la habían modificado según sus patrones capitalistas americanos. Por ello, y siguiendo la tradición del gloriosos ejército Panzer de los Reptilianos Nazis del Lado oscuro, bautizaron esa operación como Aktion Eisschloss, Operación Palacio de Hielo. ¿Por qué ese nombre? Pues porque lo habían visto por ahí escrito y les había gustado. Así que, como hasta el momento no les había surgido ninguna oportunidad de usarlo, decidieron aprovechar la ocasión. Además, esos egolatras de Majestic-13 sólo hablarían inglés, así que no tenían porque saber que quería decir y sonaba muy bien. Por ello, tras haber designado oficialmente esta acción militar, y con el objetivo localizado y definido, había llegado el momento de entrar en acción. Así, los mandos del ejército dieron las órdenes oportunas y se iniciaron los preparativos. El ejército Panzer se iba a lanzar a la ofensiva siguiendo las tácticas de blitzkrieg con las que derrotarían a su adversario. Y, una vez exterminadas esas alimañas de Majestic-13, se ocuparían de los Zetas Reticulanos Nazis. Los túneles bajo Arkham no eran lo suficientemente grandes para dos grupos militares de invasores nacionalsocialistas alienígenas. Y, si la cosa iba bien, tal vez incluso podrían tratar de acabar de una vez con esos molestos morlocks comunistas. Por ello, y siguiendo las ordenes dictadas, los soldados de los Einsatzgruppen sacaron brillo a sus insignias y prepararon su equipo para luchar en los túneles; los tripulantes de los minitanques de las Panzerdivisions revisaron sus vehículos y comprobaron que habían cargado la munición y combustible que pudieran necesitar; los pilotos de los Ritters MK IV montaron en sus armaduras e iniciaron los sistemas para ponerse en marcha; los Führers hombres serpiente degenerados pasaron revista a las tropas y los arengaron para que dieran todo de sí en la gloriosa victoria de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Una vez acabaron todos los previos, partieron hacia la base del enemigo, la conspiración Majestic-13. Tan sólo se quedaron atrás las tropas que no iban a poder desempeñar un buen papel en un asalto dentro de los túneles y tan lejos del mar: los robots gigantes nazis, las tropas anfibias y los sharkjellyfishes, los tiburones medusa mutantes.

Un ejército en movimiento no es fácil de disimular, sobretodo si van a toda velocidad a través de un intrincado sistema de túneles. El eco y las vibraciones producidas por el paso de los soldados y vehículos les precede. Por ello, el ataque sorpresa estaba descartado. Además, la pérdida de contacto con el puesto de control asaltado por el equipo de El que Legisla tras el Umbral ya les habría puesto sobre aviso. En cualquier caso, los RNLO no estaban para sutilezas y, en esta ocasión, preferían lanzar un asalto frontal con todas las de la ley. La verdad es que estaban realmente molestos y deseosos de tomar venganza. Por ello, adoptaron la ruta más directa que les condujera hacia la base enemiga. Los exploradores morlocks que patrullaban por las cercanías de la base reptiliana tomaron nota del despliegue e informaron. Sin duda, iba a ser una batalla bastante impresionante, sobre todo debido a que el combate se iba a desarrollar en el espacio subterráneo de los túneles.

Cuando la avanzada del ejército Panzer de los RNLO llegó hasta la sección de túneles próxima a la base de Majestic-13, se dirigió hacia el punto de encuentro designado por la Hauptmann Ammetu. allí aguardaban la capitana y su lugarteniente. El que Legisla tras el Umbral, Canina y el Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov habían optado sabiamente por retirarse a tiempo. El abogado había sido contratado para actuar como asesor de los RNLO para ayudar a determinar el origen de la crisis que les afectaba. Una vez identificada Majestic-13, localizada su ubicación y con el ejército en marcha, él no tenía nada más que hacer y prefería dedicar el tiempo a otros asuntos que requirieran su atención. Por su parte, Canina era una welclon, fiel a sus hermanas genéticas y su primigenia, Welcome. Por su naturaleza mutante, en los túneles se encontraba cómoda, pero tenía más afinidad hacia los gules, ya que era medio necrófaga. Por ello, y debido a que el laboratorio en donde fueron creadas las clones era de una filial de la NWE, corporación aliada con los RNLO, no sentía particular afecto por estos seres. Por ello, no dudó en retirarse junto con el abogado Primigenio. En cuanto al robot comunista nazi, pese a algún ocasional desajuste temporal en su programación, debía lealtad a la Unión de Tribus Socialistas Morlocks y a Katherine Ashford, y se había unido a aquella expedición para tratar de localizar la amenaza de Majestic-13. Con su objetivo cumplido, y habiendo informado a la base del Equipo Exile, allí no tenía nada más que hacer. así que, junto al leguleyo y la clon, dejó el lugar tranquilamente. La Hauptmann no tenía nada que objetar o decir. A fin de cuentas, le habían resultado útiles y era mejor que el resto de la misión recayera sólo en manos reptilianas. Así, mientras la capitana informaba a sus superiores al mando de la columna armada sobre la situación de la base y hacía una puesta al día, El que Legisla, Canina y Ribbentrop-Mólotov se dirigían, a través de los túneles, hacia la zona patrullada por el Equipo Exile. Desde allí, el abogado y la clon ya se encargarían de buscar una salida a la superficie.

Mientras tanto, en la base de Majestic-13, con las alarmas sonando y la paranoia haciendo su trabajo, los valerosos y patrióticos Hombres de Acción de la conspiración y sus sigilosos y patrióticos Hombres de Negro se preparaban para defender la base de los invasores alienígenas antiamericanos que venían a frustrar sus planes para hacer de USA un gran país que hace grandes cosas importantes y tiene americanos. Y, para ello, no dudarían en acabar con las amenazas comunistas venidas del espacio exterior. Por ello, venderían caras sus vidas  triunfarían como americanos que eran. Así, prepararon las barricadas, recogieron sus armas y se dispusieron a la defensa. Aunque habían perdido los robots gigantes, aun tenían algunos Ritters Mk IV modificados y, por supuesto, su tecnología americana made in USA que no les fallaría. Por ello, se dispusieron al combate, pues su enemigo, por ser antiamericano, era infinitamente inferior.

Aunque en las charlas motivacionales y las arengas este discurso era muy bonito, tenía que enfrentarse con la realidad de que se estaban enfrentando a un ejército profesional en pie de guerra y con muy mal humor. Le habían estado tocando las narices a los RNLO demasiado tiempo, y en los túneles no se habían ganado ningún amigo. Por ello, lo primero que vieron fue una oleada de minitanques que se acercaban implacables mientras habrían fuego con sus cañones y ametralladoras. Los artilleros habían cambiado los obuses explosivos y de penetración de armadura por munición especial de fragmentación. Así, el proyectil salía disparado y la cabeza se abría liberando una descarga explosiva de metralla  que arrasaba todo lo que estuviera en su camino. Esta munición había sido desarrollada especialmente para la lucha en los túneles, especialmente contra objetivos sin blindaje. La crearon para enfrentarse a los morlocks, pero estos no tardaron en aprender la lección y equipar a sus tropas con protecciones personales anti fragmentación. Además de que, al ser luchadores de túneles expertos, sabían aprovechar todas las coberturas. Pero contra los Hombres de Acción de Majestic-13 estaba funcionando muy bien. Estos disparaban asomados sobre las barricadas o, directamente, se ponían en pie y vaciaban los cargadores mientras gritaban enloquecidos. Estos sujetos, hombres fuertes, musculosos, endurecidos, vestidos como héroes de acción de películas bélicas americanas, disparaban sin cesar sus fusiles de asalto m16, disparaban sus lanzagranadas y sus ametralladoras minigun como si de esta manera fueran a lograr detener a su enemigo. Ni que decir tiene que fue una mala idea. Los minitanques, que formaban la vanguardia del ataque, tenían un blindaje lo suficientemente grueso y fuerte como para que la munición de un fusil de asalto no le hiciera efecto. Sobretodo si se utilizaba balas estandar y ni se habían molestado en disparar con munición perforante, que tampoco habría tenido mucho que hacer. A fin de cuentas, los minitanques estaban diseñados para soportar mucho castigo. Las granadas si que fueron más efectivas, ya que las explosiones podían aturdir a las tripulaciones y romper las orugas, lo que provocó que algunos minitanques se detuvieran. Pero el ataque se estaba produciendo simultáneamente por diversos frentes.

Cuando los RNLO lograron romper las primeras líneas defensivas, dejando un reguero de bajas, entraron en liza las unidades de la segunda línea de defensa. Esta vez, los atacantes debían hacer frente a más Hombres de Acción, apoyados por los Hombres de Negro, que pilotaban los Ritter Mk IV modificados o iban a pie. Pero, tras la oleada inicial de minitanques llegó la segunda fase de la ofensiva: los Ritter Mk IV reptilianos reforzados por tropas de infantería de los Einsatzgruppen. Las armaduras potenciadas RNLO formaban la punta de lanza, un grueso y blindado ariete que se abría paso disparando a los defensores con ametralladoras pesadas y cañones automáticos. Tanto las armaduras como los soldados de a pie si que combinaban munición de fragmentación y perforante, ya que esperaban enfrentarse a resistencia blindada.

La batalla estaba claramente decantándose en un sentido. Los soldados de Majestic-13, pese a su absurda y estúpida resistencia heroica, estaban siendo poco a poco arrasados. No es que los RNLO no sufrieran bajas, que las estaban sufriendo, es que simplemente estaban barriendo a los defensores. Tras ellos dejaban un rastro de aceite de motor, humo, sangre y muerte. Los cadáveres formaban un rastro del avance del ejército lacerto nazi. Los cuerpos reptilianos se mezclaban con los mucho más numerosos cadáveres de los Hombres de Acción y los Hombres de Negro. Los minitanques dañados se convertían en monumentos al valor de los defensores claramente superados. Por ello, tras una eficaz y rápida lucha, los RNLO lograron hacerse con la victoria. Puesto que los miembros de Majestic-13 no estaban dispuestos a claudicar, tuvieron que exterminarlos a todos, pero, el núcleo de la conspiración, el Consejo que la dirigía, no aguardaron. Optaron por suicidarse. Así, las instalaciones quedaron bañadas en sangre y muerte, sin un alma viva que no fueran los exitosos atacantes. Finalmente, los RNLO se habían librado de sus molestos adversarios, y su base estaba ahora dispuesta para ser aprovechada. Toda la documentación e información técnica y de inteligencia y toda la infraestructura podía ser asimilada para la causa reptiliana nazi.

Pero los vencedores no tuvieron demasiado tiempo para regocijarse en su victoria. No tardaron mucho en llegar informes de un importante grupo morlock que se dirigía hacia allá. Los reptilianos, sorprendidos, tuvieron que prepararse para una nueva e inesperada ofensiva. Los soldados tuvieron que volver a rearmarse y organizarse, esta vez para repeler un ataque. Sin embargo, para sorpresa de los atribulados RNLO, el Equipo Exile, que había acudido casi al completo, quería parlamentar. Sojat, el líder de los morlocks en Arkham, estaba encabezando el contingente. Fue directo al grano y expuso la situación en la que se encontraban: los RNLO habían combatido, habían sufrido bajas y gastado recursos para destruir la base secreta. Frente a ellos se encontraba el Equipo Exile, fresco, dispuesto a la lucha y en su entorno natural: los túneles. La última vez que se habían enfrentado a esa escala había sido el año anterior en la guerra de un día en Dunwich, y los reptilianos habían sido rechazados. Esta vez se podía dar la posibilidad de que se alzaran por la victoria. Pero, en cualquier caso, el precio sería muy alto. Por ello, una vez que la conspiración había sido desmantelada, Sojat invitaba a los RNLO a que desalojaran la base y se retiraran a sus infraestructuras ya establecidas. Cualquier intento por hacerse con una nueva ubicación sería tomado como una agresión directa a los morlocks y se convertiría en casus belli para iniciar una ofensiva total contra los reptilianos. Por ello, sería mejor que iniciaran la retirada. el Equipo Exile no iba a poner reparo en que saquearan la base, era su derecho de conquista, pero no se retirarían hasta comprobar que los RNLO también hicieran lo mismo.

Los oficiales reptilianos nazis se veían en un grave dilema. A fin de cuentas, el Equipo Exile eran sus enemigos naturales, y hacerse con el control de un tercer emplazamiento reforzaría su propia posición en el submundo de Arkham. Sin embargo, no estaban en la mejor situación para iniciar un nuevo combate. Por ello, y pese a que les dolía tener que reconocer que el momento actual no les era favorable, tuvieron que claudicar. Su objetivo principal, destruir Majestic-13, había sido completado con éxito. Y, tal vez, entre los datos que pudieran rescatar, lograrían encontrar algo de utilidad. Por ello, y con extremo desagrado, aceptaron las condiciones de los morlocks y se prepararon para la retirada y el saqueo.

El Equipo Exile, fieles a la palabra dada, vigilaron todo el proceso para asegurarse de que los RNLO se retiraban por completo. La lucha contra la misteriosa conspiración, Majestic-13, había acabado. Pero había más secretos en los túneles, y los enfrentamientos entre reptilianos y morlocks no habían llegado a su fin.

sábado, 13 de mayo de 2017

Pánico en los túneles (Parte 6): La guerra de los (infra) mundos

Los ovnis nazis huían por los túneles a toda velocidad, esquivando rocas, estalactitas, estalagmitas, y buhoneros que les ofrecían toda clase de artículos para comprar.  Pensaban que eran una raza superior y, que con ello, podrían arrasar tranquilamente con los infra-seres que vivían en aquellos túneles. Lo que no habían tenido en cuenta es la furia de los morlocks... en este caso, de un morlock en concreto. Un morlock que había hecho nuevos amigos.

El arma del profesor Arbogast dio en la rueda derecha de uno de los ovnis, haciendo que perdiera totalmente el control y chocara contra una pared. El conductor del vehículo hacía lo posible por salir, mientras varios compañeros intentaban contraatacar, pero Konstantin ya se había lanzado cantando la internacional y disparando rayos a todo lo que se movía.

-Aliens nazis... si pensaban que iban a poder conmigo, no sabían dónde se habían metido -dijo el morlock.

Mientras Konstantin seguía con su trabajo, Robert M. Pickman se grababa con la cámara delante del espectáculo.

-Lo que podéis ver es una ofensiva contra unos inmundos invasores del espacio exterior. Estos grises, seguramente parientes de los que se estrellaron en Roswell, han atacado con armas sofisticadas, pero la valiente humanidad se ha alzado contra ellos. No importa que El Nuevo Orden Mundial esté con ellos. Conseguiremos vencerlos ¡La victoria es nuestra!

Por el lado, el becario apareció tirándole piedras estrella con el tirachinas a uno de los grises que había intentado emboscarles. El signo arquetípico, evidentemente, no le hacía nada, pero un pedrusco seguía siendo un pedrusco.

-¿Quieres parar de tirarles piedras? Estás dejando en evidencia a la resistencia humana -se quejó Robert.

-Estos aliens deben ser sirvientes de las DCC, si no mira, cada vez que le da una piedra estrellada, el ser siente dolor. Está claro que sirve a los DCC.

El alien, harto de las pedradas, fue a dispararles con su rayo, pero ante él se puso Lady Olsen, que le dio una patada en la mano que llevaba el arma, dejando indefenso al extraterrestre.

-Vamos, atrévete a luchar conmigo. He sido entrenada por las amazonas de la ciudad perdida de las mujeres, no tienes nada que hacer conmigo y mis técnicas de lucha femenina.

El alien torció el gesto, pero antes de que pudiera hacer nada más, Lady Olsen le hizo una llave matriarcal que lo dejó en el suelo sin sentido.

-Y, para que veas, no me hace falta mataros.

-Tenemos que llevarnos a uno, tenemos que llevarnos a uno. Mostrarlo al público. Que salga en la tele. Pruebas, pruebas, pruebas... pero antes lo publico en mi blog, claro -decía Robert dando saltos alrededor de Lady Olsen.

-¿Habéis dejado de jugar ahí? -dijo Konstantin mientras se acercaba.

-Hemos acabado con todos los alienígenas -dijo el profesor Arbogast. -Pero aún quedan muchos ahí fuera, en los túneles, atacando a lo que se encuentran. Como explorador, no puedo permitir que esos seres tan hostiles vayan por ahí matando a todo lo que se encuentran. Todos los descubrimientos, los secretos que pueden ocultar estos túneles, deben ser preservados.

-Todos no, dejémoslo en la mayoría -le respondió Konstantin.

El grupo hizo inventario de las armas que habían podido recoger de los alienígenas caídos. No tenían ni idea de cuantas cargas tenían ni cómo recargar las armas, así que iban recogiendo todo lo que dejaban los aliens caídos. La ayuda de Arbogast y Lady Olsen había servido a Konstantin mucho más de lo que hacían los dos idiotas que le acompañaban, aunque había que decir que las pedradas del miembro de la Fundación Wilmarth dolían. Una de ellas le había dado al morlock por error y aún le picaba en el sitio donde le había dado. Aunque sólo fuera por ello, le había aconsejado que las fuera recogiendo después de los encuentros que tuvieran, ya que el muy inútil tendía a lanzarlas y olvidarse de ellas, pensando que explotarían o algo así.

-Tenemos que acorralarlos en algún sitio. Hacerles ver que no será tan fácil desatar sus ataques en los túneles bajo Arkham, y si es posible, expulsarlos -dijo Konstantin. -Aún así, este que ha dejado inconsciente Lady Olsen nos lo llevamos para que sea interrogado en la base morlock.

-¿Os hacéis llamar morlocks? -preguntó Robert. -Bonito homenaje a H. G. Wells.

-Eh... sí... eso... homenaje, sí. -dijo Konstantin. -No somos morlocks de verdad... es un homenaje... y espero que eso es lo que digas en tu dichoso blog.

-Claro, claro -respondió Robert. -Todo el mundo sabe que los morlocks no existen.

Momento de silencio. Una pequeña ráfaga de aire traída por los túneles removió el polvo del suelo.

-¿Y dónde crees que podremos acorralarlos? -preguntó Arbogast. Era un hombre intrépido. Por lo que le había contado a Konstantin, había realizado expediciones a toda clase de lugares ocultos y llenos de peligros. Había luchado contra tribus de caníbales, tribus de enanos con mala leche, toda clase de fieras salvajes, y no se había achantado contra nada, aun siendo un hombre de considerable edad. Lo mismo se podía decir de su ayudante Lady Olsen, intrépida aventurera que, aunque solía engancharse la ropa en todas partes y quedar medio en cueros, era una perfecta luchadora y sabía defenderse con toda clase de armas. En estos momentos, de su ropa sólo quedaba los shorts y  un poco de la camisa que le cubría lo que tenía que cubrir. Por lo visto, esta pareja era afectada por algún tipo de regla de la literatura pulp, por lo que él debía ser duro e intrépido aun siendo de avanzada edad y ella debía ir perdiendo prendas y trozos de ropa en cada combate. Si en la ciudad de arriba estaba lo que se conocía como "el efecto Arkham", a Konstantin no le extrañaba que hubiera un "efecto pulp" en algún otro sitio.

-Su camino les lleva hacia los túneles superiores. Aquella zona es más conocida por los míos, así que están yendo hacia una trampa.

-No recuerdo tanta acción desde que huimos de la ciudad perdida de los simios telepredicadores -comentó Lady Olsen.

-Pues cuando alcancemos a los demás aliens, habrá más acción, señorita -le dijo el morlock. -Pensando que nosotros vamos a pie y ellos hacen uso de estos artefactos, creo que sería lógico que cogiéramos uno para no perderlos.

-¿Vamos a usar aparatos de estas inmundas criaturas? -preguntó el becario. -Pero son CCC, sería repugnante.

-¿Te suena de algo un tal Laban Shrewsbury? -le dijo Konstantin.

-Claro. En la fundación le tenemos gran estima. Le pegó un pepinazo al Gran Cthulhu y se dedicaba a quemar casas de profundos. Es toda una inspiración.

-Pues hacía uso de magia relacionada con lo que llamáis CCC, así como Byakhees. Usa el arma de tu enemigo contra tu enemigo -explicó el morlock.

Al becario pareció gustarle esa idea y no volvió a quejarse.

-Dejadme un momento para que estudie la navie alienígena -dijo Arbogast. -En unos momentos sabré cómo conducir esto.

-¿Pero vamos a caber todos? -preguntó Robert.

-Aunque sea apretujados. Vamos a alcanzar a esos aliens nazis y se van a enterar.

Dejaron al profesor Arbogast estudiar el aparato alienígena mientras Lady Olsen tomaba notas. Como había predicho, en pocos minutos sabía cómo pilotar aquel aparato. No tenía mucha complicación. Era como un ovni de los años '50 y no había que ser un genio para saber para qué servía cada botón.

En cuanto todos estuvieron en el interior del aparato -apretujados, como habían supuesto-. Arbogast conectó la nave y salió disparado por los túneles siguiendo la estela de las otras naves. Esquivó con presteza todos los obstáculos, evitó atropellar a buhoneros y otros habitantes de los túneles, llegaron hasta la zona superior del túneles que a Konstantin le sonaban más que las zonas inferiores de los hombres topo y otros seres extraños, y tuvieron delante al grupo de ovnis que se dirigían a algún sitio para seguir masacrando.

-Profesor Arbogast, active las armas de la nave y dispare a esos hijos de führer -dijo Konstantin con una sonrisa.

 El ovni comenzó a disparar rayos que alcanzaron a la nave más cercana haciéndola saltar por los aires, con todo tipo de pirotecnia. Cuando el resto de alienígenas se percataron del ataque, viraron para enfrentarse a la nave pilotada por Arbogast, pero este abrió la cúpula que les cubría, permitiendo que Konstantin y Lady Olsen pudieran salir, armados y con intención de hacer una buena escabechina. El ataque de los alienígenas se centraba en el ovni de Arbogast, pero este esquivaba los disparos con presteza, mientras Konstantin y Lady Olsen aprovechaban para disparar a las naves enemigas. Cuando una de ellas cayó bajo el fuego de los atacantes, varias de las naves abrieron sus cúpulas y fueron surgiendo grises gritando cosas en alemán. Lady Olsen soltó el arma, que había agotado sus cargas, y se lanzó contra los aliens, haciendo uso de sus artes marciales matriarcales,  mientras Konstantin disparaba a los que intentaban hacer lo propio. Desde la nave de Arbogast, el becario lanzaba sus piedras estrelladas, que  al golpear en las cúpulas de los ovnis de los grises, hacían que estos tuvieran menos visibilidad. Esto era aprovechado por el profesor para dar certeros tiros que acababan con las naves antes de que pudieran defenderse. En pocos minutos, consiguieron acabar con los invasores sin recibir ni un sólo daño.

-Increíble victoria de la humanidad, señores -decía Robert a su cámara mientras saltaba de la nave y grababa el resultado de la batalla. -Como pueden ver, los miembros de la resistencia humana han acabado con la avanzadilla invasora de estos extraterrestres. Pero esto es sólo el comienzo. Hay más como ellos allí de donde han venido. Tenemos que estar preparados. ¡Despertad! ¡Que no os oculten la verdad! ¡Los extraterrestres están entre nosotros y...!

-¡¡¡A tomar por culo!!! -exclamó Konstantin interrumpiendo el apasionado discurso de Robert.

-Oye, así no hay manera -se quejó el otro cortando la grabación.

Konstantin se dirigió a la nave de Arbogast y saludó efusivamente al doctor, tras lo cual, sacó del cajón donde lo habían metido, al prisionero.

-Bien, señor alienígena nazi... te vamos a llevar a la base morlock y allí te interrogaremos como Marx manda. Que los de tu especie sepan que las tribus de morlocks comunistas no se pararán ante vuestra amenaza. Sean reptilianos, aliens grises o ratas del espacio, no hay nazi que se nos resista.

El prisionero gritó algo en alemán. Debió ser un taco.

-Bien,  voy a comunicarme con el otro grupo de incursión en los túneles. Estos tipos no son miembros de la conspiración que buscábamos, o al menos no lo parecen, pero seguro que les interesa saber que tenemos un prisionero de una raza invasora bastante maleducada -expuso Konstantin.

-¿Otra conspiración? -preguntó Robert. -¿Entonces esto no ha terminado?

-Amigo -le respondió Konstantin. -Puede que esto sea sólo el principio.

sábado, 6 de mayo de 2017

Pánico en los túneles (Parte 5): Hombres de Acción

Ya era la tercera vez que se perdían. El Volkswagen Kübelwagen volvió a girar en cuanto tuvo espacio para ello y regresó hasta la última intersección, donde, tras consultar el mapa y añadir algunas modificaciones al mismo, tomó un pasillo diferente. Una vez más, se adentraron por una zona poco explorada o, al menos, escasamente cartografiada. Ese era el principal problema de los túneles, que, con el paso del tiempo, se habían ido expandiendo, ya fuera por contrabandistas, gules, elementos criminales diversos, sectarios o cualquier otro grupo o criatura que tuviera necesidad de moverse de forma furtiva y discreta por la ciudad. Y la mejor forma de hacerlo era adentrarse en las profundidades de la tierra y utilizar los túneles existentes o cavar nuevos. De esa manera, la red se había vuelto cada vez más intrincada e inextricable. Desde la reconstrucción de la ciudad durante los años 80 del siglo pasado, la red de túneles se había cartografiado, revisado y urbanizado. Al menos una parte de ella, y con el paso del tiempo, este proceso se fue ampliando. Pero, pese a los esfuerzos por parte de las autoridades locales, las zonas exploradas, cartografiadas y arregladas para el tránsito eran limitadas. Por ello, pese a que el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks y el ejercito de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro también habían hecho su propia labor de cartografiado, todavía quedaba mucho por descubrir. Y, era precisamente en esos blancos en los mapas, donde se ocultaba la Conspiración.

A causa de este caos urbanístico y cartográfico, El que Legisla tras el Umbral y su grupo llevaban un par de horas dando vueltas de un lado a otro sin lograr dar con ninguna pista. De vez en cuando se topaban con alguno de los extraños, disparatados, desconcertantes y, en general, inofensivos grupos que pululaban por los túneles. Se trataba de conciliábulos, sectas, sociedades secretas, clubes o lo que fuera, que, por una razón u otra, preferían reunirse en la "intimidad" que le proporcionaran los túneles. Normalmente era debido a que eran demasiado ridículos o paranoicos como para hacer un buen papel en la superficie. En cualquier caso, se trataba de parte del ecosistema social de los niveles subterráneos de la ciudad. De esta manera, habían topado con un grupo expedicionario de la típica sociedad conspiranoica de creyentes en la Tierra Hueca que, usando como guía "Viaje al centro de la Tierra" de Julio Verne, y con muchas esperanzas, estaban convencidos de que, a través de los túneles de Arkham encontrarían un nuevo acceso al interior del planeta. Sí, es cierto que Verne indica que el camino que usan sus protagonistas era a través del volcan Sneffels, en Islandia, y que salen por el Stromboli, en Italia, este grupo no tenía la suficiente financiación como para un viaje de esas características, así que habían optado por la vía económica.

Tras dejar atrás a estos magufos low cost con su disparatado proyecto, encontraron un túnel en el que habían pintado banderas americanas e imágenes de lugares emblemáticos de USA, como la Casa Blanca, el monte Rushmore y demás. Ciertamente eso podía ser una pista de que no andaban demasiado lejos del territorio donde se encontraba la base de la Conspiración, pero había que asegurarse. A medida que se adentraban en esa zona, esta iconografía aumentaba, lo cual les dio esperanzas. Canina, que poseía un agudo sentido del oído y del olfato, por lo que, les pidió que detuvieran el vehículo. Le había parecido percibir algo. Cuando apagaron el motor, la welclon gul pidió silencio y se puso a escuchar. Bajó del coche y avanzó unos pasos con gesto de concentración en su cara de rasgos perrunos. De repente se detuvo y giró la cabeza como para escuchar algo mejor. Se mantuvo así unos instantes y, a continuación, olfateó el aire. Sus sentidos no eran tan agudos como los de un perro, pero si que eran superiores a los de un humano. Por ello, cuando regresó les informó:

-Hay un grupo de individuos emboscados en la siguiente encrucijada. Son cinco, y huelen mucho a sudor, colonia de hombres y desodorante para hombres, todo muy macho y muy masculino.

Gracias al aviso de la welclon, se prepararon para la lucha. El que Legisla tras el Umbral se equipó con sus cuatro rifles AK-74, lamentando, una vez más, no haber ido con su ropa de combate. La verdad es que se iba a acabar gastando un dineral en la tintorería para que le dejaran el traje en condiciones. De salida, y viendo que aquello no iba a tener buen final para su ropa, optó por arrancar las mangas de la camisa y la americana. Ammetu, la capitana reptiliana que "dirigía" la operación, optó por un fusil de asalto MP44-R, el modelo estandar de los RNLO. Su subordinado, Bazzu, se hizo con la ametralladora MG 42-R que montaban en el afuste del vehículo. El robot Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov cogió su ametralladora gatling y, finalmente, Canina, que no era muy aficionada a las armas de fuego y prefería la lucha cuerpo a cuerpo, se decantó esta vez por una pistola FN 1992-R, otro modelo de arma de la Alemania de la II Guerra Mundial adoptado y modificado por los reptilianos. Con cuidado, se acercaron a la encrucijada y, antes de llegar a la misma, Bazzu se adelantó y arrojó una granada aturdidora. Podrían haber utilizado el vehículo como cobertura o ariete móvil, pero Ammetu no estaba interesada en que sufriera más daños de los necesarios, y optaron por un asalto a pie. Con la explosión de la granada, que produjo un destello de luz cegadora y un ruido increíblemente fuerte, tenían un margen de unos cinco segundos antes de que los adversarios pudieran ser capaces de reaccionar. Todos juntos, con las armas preparadas, aparecieron en la entrada del túnel y comenzaron a disparar. El resultado fue bastante efectivo, aunque algo exagerado, pues no tardaron mucho en caer muertos todos los soldados. Tras la breve y letal escaramuza, comenzaron a revisar los cadáveres. Se trataba de un grupo de hombres bastante musculados, de expresión dura, vestidos con camisetas de tirantes, pantalones de campañas y botas militares. Iban equipados con rifles M-16 y demás armamento propio del ejercito americano. Parecían sacados de una película de acción o bélica ambientada en la selva, como si fueran héroes de acción prototípicos. Tras registrarlos y encontrar granadas y munición como para iniciar una pequeña guerra, encontraron también las arquetípicas chapas de identificación militares, pero, en lugar de nombres, tenían apodos, por lo que no resultaban de interés. Pero, finalmente, acabaron por dar con algo que les podía resultar muy útil: un mapa de los túneles que revelaba parte de la zona en blanco, así como varios puntos de control establecidos por la Conspiración. Con ese descubrimiento podían moverse con más seguridad. Por ello, recogieron todo lo que pudiera resultarles útil, volvieron a subir al coche y se dirigieron al siguiente punto de control. Esta vez tratarían de capturar alguno vivo.

Conociendo ya mejor el terreno que iban a transitar, avanzaron ya sin perderse y sin tomar direcciones equivocadas. Ribbentrop-Mólotov, que estaba allí como espía del Equipo Exile y por petición de Kate, había registrado en su memoria el mapa y, mientras avanzaban, lo transmitía a la base de los morlocks comunistas, así como su posición. En la misma, Sojat, el comandante y líder de los posthumanos, dio ordenes de que los equipos de incursión se prepararan. Es posible que tuvieran que entrar en acción. Cierto que eran rivales y archienemigos de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, pero la Conspiración era una amenaza que había que eliminar. Para ello, el hecho de que los RNLO hubieran sido los primeros en recibir sus ataques había sido una suerte. Así, eran los invasores lacerto nazis los que se ocuparían de atacar a sus enigmáticos adversarios. Pero Sojat era lamentablemente consciente de la infinita capacidad de los reptilianos para meter la extremidad en el montón de estiércol (el que fuera líder de un grupo guerrillero comunista de aspecto chatarrero soviético post apocalíptico no quería decir que no tuviera estilo al hablar), prefería estar al tanto de la operación. Así, mientras que sospechaba que Konstantin no iba a conseguir nada demasiado aprovechable, parecía que el robot comunista-nazi si que iba más encaminado. Por ello, en el momento en que se descubriera el paradero de la base de la Conspiración, los morlocks comunistas debían estar preparados para actuar si fuera necesario.

El equipo del abogado Primigenio llegó finalmente hasta el siguiente punto de control. Preparados, con las armas revisadas y listas, se dispusieron a iniciar el ataque. En esta ocasión, el punto de control estaba más protegido. Esto era señal de que se encontraban en el buen camino. La cantidad de fuerzas era mayor, aunque estaban igualmente armados y parecían disponer de un jeep con un arma acoplada. Por ello, decidieron que, si era posible, capturarían a alguien vivo, pero si la situación se volvía muy dura, arrasarían con lo que encontraran. Como ya hicieron en el anterior encuentro, usaron granadas aturdidoras, esta vez sin escatimar recursos. Tras el caos sembrado, se lanzaron al ataque. La primera línea de defensores cayó rápidamente bajo la cortina de fuego. Una vez superadas las barricadas, los atacantes se encontraron con un numeroso grupo de soldados. Estos hombres de acción, arquetípicos héroes de acción made in USA que no habrían desentonado en otro contexto y otra época, se mostraban como un trasnochado cliché pasado de moda. Y, como tales, trataban de defender valiente y heróicamente sus posiciones con grandilocuentes despliegues de acción y heroísmo estúpido. La superioridad táctica de los dos reptilianos, la entrega y astucia de El que Legisla tras el Umbral y la feral violencia primitiva combinada con los conocimientos de lucha de Canina volvían al equipo invasor una amenaza casi imparable. La oficial y su subordinado RNLO tenían una amplia experiencia y formación militar, por lo que se movían con gran eficacia (lástima que los reptilianos no fueran igual de eficaces al diseñar sus planes de conquista). El que Legisla tras el Umbral, como colaborador ocasional de Alfa Strike, había adquirido entrenamiento de combate, además de la experiencia habitual en su trato con otros abogados y clientes le proporcionaban la furia que le permitía desinhibirse y actuar sin escrúpulos (y si no, querido lector, pregunta a alguien que trabaje de cara al público). Por su parte, Canina era una clon híbrido mutante surgida de un demente programa supersoldado, por ello, además de los instintos propios de su naturaleza de gul, había recibido instrucción militar de acciones de comando. Curiosamente, ya que como clones de desarrollo rápido, las welclones habían pasado la mayor parte de su existencia en tubos de desarrollo, por lo que toda la formación que habían recibido, en todos los campos, había sido introduciendo estos datos directamente en su mente, con una mezcla de tecnología cyberpunk y magia. Aparte, tras su liberación, Evangeline "Welcome" Parker se había ocupado de darles más lecciones de lucha, tanto por cuenta propia como mediante la formación con los dioses de la guerra de Alfa Strike (Ares y Perun).

Por ello, la combinación tan extraña y desconcertante de talentos logró imponerse a la superioridad numérica de los hombres de acción de la Conspiración. No fue necesaria mucha lucha antes de que los últimos combatientes cayeran derrotados y, finalmente, lograron hacer dos prisioneros aun vivos. Por ello, y debido a su experiencia profesional, El que Legisla se encargó del interrogatorio. Por suerte, aunque los soldados se las daban muy de hombres valientes y varoniles, y machos, y desbordantes de testosterona, no aguantaron demasiado al ver los hábitos alimenticios de Canina. Ver a una joven de cuerpo escultural pero con cara perruna devorar alegremente un brazo fue bastante impactante para ellos. Cuando el abogado se dio cuenta de lo que pasaba la miró con aire interrogativo.

-¿¡Qué?! -dijo Canina- Ya se que está recién muerto, y cuando están más descompuestos son más sabrosos, pero tenía hambre.

Mientras seguía con su almuerzo, los demás se ocupaban de tomar notas del testimonio de los dos prisioneros, que combinadas con los conocimientos que traía del futuro Ribbentrop-Mólotov. Tal y como averiguaron, la Conspiración recibía el nombre de Majestic-13. Curiosamente, recordaba mucho a la supuesta conspiración OVNI que surgió durante los años 50 como respuesta de un alto y secreto sector dentro del gobierno de USA para tratar el contacto con los alienígenas. Sí que existió realmente, pero su trabajo fue principalmente de naturaleza encubridora y demasiado centrada en los supuestos platillos volantes. Si que hubo algunos de estos reales, y si que aterrizaron grises y otros seres alienígenas en la Tierra, aunque principalmente eran turistas, más próximos al planteamiento de los hermanos Strugatski en "Picnic Extraterrestre" que a las locas teorías de Expediente X. Por ello, mientras Majestic-12 se centraba en estos curiosos e inofensivos (en general) turistas espaciales, los Primigenios y demás criaturas ancestrales se movían libremente sin vigilancia gubernamental, ya que no se había descubierto su existencia de forma "oficial" o secreta. Así, durante los años 70, durante la época de mayor esplendor de la Fundación Wilmarth, Majestic-12 fue desbancada como proyecto de contacto y lucha contra inteligencias extraterrestres. Lamentablemente, un núcleo duro de Majestic no se rindió y siguió actuando en las sombras aunque sin la misma capacidad que tenían antes. Convencidos de que todo era en realidad una amenaza comunista, que todos, menos los patriotas y los turistas espaciales eran comunistas, y que, cual invasión alienígena de ladrones de cuerpos o amos de títeres, estaban siendo asimilados por una horda de comunistas, decidieron aguardar el momento oportuno. Así, durante los años 80, con la caída en desgracia de la Fundación y los desastres que asolaron Arkham, entre otras cosas, lograron conseguir un resurgimiento, aunque menor. Así, fundaron la siguiente iteración de su grupo: Majestic-13. Debido a que resultaba imposible recuperar el nivel de poder e influencia del pasado tuvieron que trabajar más lentamente y con paciencia. Finalmente, optaron por trasladar su base desde el Area 51B a Arkham, instalándola en una zona poco conocida de los túneles.

Una vez en Arkham, se dedicaron a recoger información de todos los comunistas que se hacían pasar por universitarios, Pickmans, profundos, yithianos, etc. Todos comunistas si no coincidían con su cerrada, obtusa y limitada ideología patriótica trasnochada de la Guerra Fría. Así, con la llegada de los RNLO y los Morlocks Comunistas (por una vez si que hay comunistas de verdad), decidieron entrar en acción y dejar de recoger información. Para ello, debido a la proximidad, optaron por atacar primero a los RNLO y robar su tecnología para copiarla y "mejorarla" al estilo made in USA. Por ello, tras hacerse con algunos modelos de armamento, vehículos y robots reptilianos, ya fuera saqueando los restos que quedaron en Dunwich tras la guerra de un día u otros lugares donde RNLO y Morlocks se enfrentaron, y, tras hacer la reconstrucción y americanización, optaron por comenzar sus ataques.

Tras reunir toda aquella información, Ammetu tan sólo necesitaba saber una cosa más: donde encontrar la base. Con un poco más de presión por parte del abogado, los prisioneros cantaron como pájaros. Una vez desvelado el secreto de la ubicación, el proximo objetivo sería ya el ataque final.

viernes, 28 de abril de 2017

Pánico en los túneles (Parte 4): La guarida de los hombres topo

-Esto es de guasa -dijo Konstantin, miembro de los morlocks comunistas, después de caer entre paredes de roca suelta hasta una nueva zona de los túneles de Arkham.

El agujero que se había abierto bajo el suelo donde él y los dos idiotas que lo acompañaban se habían escondido de la avalancha de gusanos cabreados, lo había llevado a una caverna llena de estalactitas y estalagmitas, con terreno desigual y tan sólo iluminado levemente por los hongos. Aquellos hongos que nadie sabía de dónde habían salido, pero que habían infestado todos los túneles, y ayudaban con su fosforescencia a que los habitantes del mundo subterráneo pudieran ver por dónde iban sin ayuda tecnológica. Habitantes que, por cierto, empezaban a ser demasiados. Y pensar que aquello comenzó siendo una red de túneles de gules y de contrabandistas. Ahora sólo faltaba una promotora inmobiliaria para alquilar parcelas en aquél mundo subterráneo.

Lo que tenía a su alrededor, y había hecho que de su boca surgieran esas palabras, era un grupo de criaturas del tamaño de niños grandes. Todos ellos estaban arrugados como pasas. De hecho, podrían ser descritos como pasas que han aprendido a caminar y han tomado forma antropomorfa. Eran pálidos, como buena criatura habituada a vivir en la completa oscuridad, y en sus fofos rostros había diminutos ojillos que observaban con odio al morlock y a sus acompañantes. Para alivio de Konstantin,  vestían con taparrabos, así que le aliviaban de tener que ver más de lo necesario de la anatomía de aquellas cosas. La mayoría de ellos les apuntaban con lanzas, hachas, y otras armas rudimentarias, mientras lanzaban gruñidos y enseñaban sus amarillentos dientes.

El becario y Robert Pickman se levantaron, indemnes tras la caída, y observaron lo que tenían delante.

-¿Qué es eso? ¿Tcho-Tchos subterráneos? -preguntó el becario.

-¿Qué es un choe-choe? -preguntó Robert Pickman.

-Una palabra malsonante en español -fue la respuesta de Konstantin, o su equivalente para mandarlos callar. Las criaturas eran claramente hostiles, pues no hacían más que hostigarles con sus armas y gruñirles constantemente. Konstantin no había visto a esta raza en particular hasta ahora, pero por el fétido olor que había en la caverna, y otras consideraciones relacionadas con expedicionarios morlock, tenía una idea de quienes eran aquellos tipo-pasa. Si no había suficiente con la persecución de los gusanos, ahora tenían que hacer frente a una tribu de hombres topo.

Los hombres topo que les estaban molestando con las puntas de las lanzas y los gruñidos se apartaron ante la llegada de alguien que parecía importante -entre otras cosas, porque era más alto que los demás-. Era igual de arrugado y feo que sus compañeros, pero iba vestido con más ropa, que le cubría como una túnica. Llevaba una vara o bastón de madera y fue caminando con determinación hacia el grupo que había caído de repente en su caverna.

-¿Quién osa invadir las tierras de los hombres topo? -preguntó el individuo.

-Increíble... habla en perfecto inglés -dijo el becario estupefacto.

-Pues claro que hablo en perfecto inglés, mono parlante, fui alumno de intercambio en la Universidad de Miskatonic hace décadas. respeto a los monos parlantes del exterior, siempre y cuando no se metan en el territorio de los hombres topo. Pero por lo que veo, vosotros no habéis hecho eso. Habéis destrozado el techo de nuestro palacio y habéis aparecido aquí con vuestras armas y vuestros artefactos perniciosos. La tecnología de los monos parlantes es el mal. Nosotros abogamos por lo natural y cualquier cosa que se aleje de ello es, para nosotros, una ofensa. Por lo tanto, venir aquí, sin invitación, destrozando el palacio, y cargados de tecnología malvada, es un grave insulto para nuestra sociedad. Seguro que venís con alimentos transgénicos que pretenderéis usar para menoscabar nuestra supremacía en los túneles haciendo que los comamos y enfermemos.

-Di que sí, los transgénicos son el mal -dijo Robert -¿me dejas hacerte una foto para demostrar que existes?

Antes de que pudiera sacar la cámara, varios guerreros hombres topo se acercaron gruñendo y apuntándole con las lanzas.

-¡Ni se te ocurra usar esos artilugios aquí! ¡Acabo de decir que los odiamos y vas, y quieres sacar uno delante de nosotros! ¡¿Es que eres idiota?!

-Sí, es un poco idiota -respondió Konstantin, hablando antes de que esos dos la liaran otra vez, como habían hecho con su reunión con el gusano Trolololo. -Nuestra presencia en su... eh... palacio... ha sido provocada por un accidente. Como accidente, que estemos aquí ha sido de forma involuntaria, por lo que agradeceríamos a los hombres topo que nos dejen salir de su territorio y volver a nuestros túneles.

El líder de la tribu observó al trío con sus pequeños ojos, sopesando qué hacer con ellos. Después de volver a ver a Robert intentando grabarlos ocultando su cámara de la manera más cutre, la furia invadió el líder de los hombres topo y, con un grito de rabia, ordenó a sus tropas que llevaran a los intrusos a los calabozos. Konstantin dejó que los llevaran. Podía acabar con ellos con varias ráfagas de su arma, pero no quería comenzar un incidente diplomático entre los tribus de hombres topo y los morlocks comunistas. Los calabozos resultaron ser unos agujeros en la roca con barrotes de madera. Al menos estaban iluminados con antorchas para que los prisioneros del exterior pudieran ver, pero esta era toda la comodidad que había en el lugar. Los hombres topo lanzaron a los intrusos dentro de una de las celdas y el líder de la tribu se dirigió a ellos.

-Os quedaréis aquí mientras decidimos qué hacer con vosotros... y agradeced que no comamos cosas como vosotros, alimentados con productos envasados, comida industrial y otras basuras, en el siglo XIX habríamos hecho una parrillada con vosotros.

Konstantin se preguntó cuantas veces podía decir la palabra vosotros dentro de un mismo discurso, mientras el líder se marchaba de allí dejando a varios guardias. Fue marcharse el líder, y sus dos acompañantes comenzaron a comentar con febril pasión lo que acababan de ver y compararlo con sus conocimientos de seres parecidos, fueran criptozoológicos o entidades relacionadas con las DCC. El morlock no sabía cuanto tiempo podía aguantar de tanta tontería, hasta que se dio cuenta de que en la celda de al lado había alguien. Se acercó a mirar y echó un vistazo. Lo que vio le hizo pensar que estaba viviendo dentro de un relato pulp. Un aventurero canoso, con bigote poblado, sombrero, y típicas ropas de explorador acompañado de una voluptuosa rubia, vestida como él, pero con menos ropa... vamos, que llevaba unos shorts, un chaleco y una camiseta que había sufrido varios desgarros en lugares sospechosos.

-Hola a los de ahí -dijo Konstantin -¿Quiénes sois? ¿Cómo habéis acabado aquí?

-Soy el profesor Arbogast, y esta es mi acompañante,  la encantadora Lady Olsen -dijo el aventurero del bigote canoso. -Nos introdujimos en unos túneles en el lejano oriente intentando encontrar una fabulosa ciudad escondida, y no sé cómo acabamos perdiéndonos por una red de túneles y nos encontramos con estas horrendas criaturas. Nos capturaron y nos dejaron aquí.

-Vale... ya está... vivo en un relato pulp -dijo Konstantin. -¿Qué va a ser lo próximo? ¿Extraterrestres en un platillo volante?

-¡¿Has dicho un platillo volante?! -exclamó Robert de repente. -¿Dónde? ¿Dónde está? ¡Tengo que grabarlo!

-¡¡¡Deja ya esa odiosa cámara!!! Cada vez que la sacas nos metes en líos -le espetó Konstantin. Su paciencia comenzaba a acabarse. -Además, aquí no hay ningún puñetero platillo volante...

Ni siquiera acabaron esas palabras de salir de la boca del morlock, y un estruendo recorrió los túneles de la mazmorra de los hombres topo. Se oían gritos y gruñidos, y los hombres topo corrían de aquí para allá. Konstantin se preguntaba qué estaba pasando hasta que vio pasar, delante de su celda, lo que parecía una nave espacial de las películas de los años '50... con ruedas... y para colmo, iba tripulada por un ser de pequeño tamaño y gran cabeza, ojos achinados y color gris. Este ser sacó un arma laser y comenzó a disparar indiscriminadamente mientras lanzaba gritos en algo que parecía alemán.

Robert estaba con los ojos como platos. Señalaba hacia el platillo volante y miraba al becario.

-¡Un OVNI! ¡UN OVNI! ¡Y ESTÁ TRIPULADO POR UN GRIS! -Su excitación era tanta que era capaz de arrancar los barrotes de madera con sus manos desnudas, pero, por supuesto, no hizo esto, sino que sacó su cámara y comenzó a grabar como un loco.

-¿Quienes son estos tipos? -se preguntó Konstantin después de la sorpresa inicial. Sus armas eran claramente superiores a las de los hombres topo, y él no podía permitir aquella masacre gratuita, por lo que sacó su fusil y disparó contra el alien gris que tenía enfrente. Con esto salvó la vida de un hombre topo, que se le quedó mirando. -Tú, abre la celda y os ayudaré con estos invasores.

El hombre topo no dudó y abrió la celda, dejando libre al grupo. Konstantin fue inmediatamente hacia el platillo volante con ruedas y lo observó detenidamente, pero los sonidos de los disparos láser le llamaron la atención más allá de las mazmorras. Salió corriendo, dejando atrás a Robert y al becario, que estaban estudiando y grabando el cadáver del gris y su nave, y se encontró con la dantesca escena de los aliens disparando a los miembros de la tribu de hombres topo, que no tenían forma de defenderse. Con su fusil en una mano y el arma lanzarrayos del gris en la otra comenzó a disparar a los invasores mientras lanzaba tacos en ruso.  Los grises respondieron a los disparos del morlock, pero era tal la rabia de éste, que superaba con creces a las defensas alien, cosa que hizo subir la moral de los hombres topo, que contraatacaron con piedras y armas arrojadizas, haciendo que los invasores huyeran por el túnel por el que habían aparecido.

Konstantin miró a su alrededor. Había muchas bajas entre los hombres topo, y había fuego ardiendo por todas partes, pero la tribu celebraba su victoria contra los invasores con regocijo. El líder de los hombre topo se acercó al morlock y lo miró con claro respeto.

-Nos has sido de gran ayuda en este horrible ataque, mono parlante, por lo que te perdonaremos a ti y a tus acompañantes -dijo el líder de los hombres topo.

-He hecho lo que debía hacer -fue la respuesta de Konstantin.

El líder de la tribu y un pequeño grupo de soldados acompañó al morlock a las mazmorras, donde Robert se estaba haciendo fotos con el gris y saludaba alegremente al becario. Cuando se dieron cuenta de que volvía el morlock, dejaron el cadáver del alien en el suelo y se plantaron como si no estuvieran haciendo nada.

-Los hombres topo, con benevolencia, han decidido perdonarnos y dejarnos marchar... así que guardad las puñeteras cámaras, no grabéis más y salgamos de aquí. -dijo Konstantin.

-Pero... pero son grises ¡Grises! ¡Sabía que vivían entre nosotros! ¡Reptilianos y grises! Voy a tener más visitas en mi blog que aquél que subía fotos de famosas desnudas. Todo el mundo va a conocer la verdad. Nadie ocultará esto ¡nadie!

-Vale, no lo ocultará nadie y blablabla, pero eso o harás cuando salgamos de los túneles. Ahora dejemos el territorio de los hombres topo.

-Oiga... oiga -dijo una voz desde la celda de al lado. El profesor Arbogast sacaba la mano entre los barrotes. -Por favor, sáquennos de aquí. Les ayudaremos contra esos extraterrestres.

Konstantin miró al líder de la tribu.

-Lleváoslos. Total, no sabíamos qué hacer con ellos.

La celda se abrió y el profesor Arbogast salió seguido de Lady Olsen, que se enganchó con una estalactita y desgarró un poco más su camiseta, que ya estaba a punto de dejar todo al descubierto.

-Uy... qué descuido -dijo poniendo una O en sus labios mientras los tapaba con la mano.

Konstantin dio un arma de los aliens al profesor Arbogast y a LadY Olsen -a Robert y al becario no... esos mejor que fueran con su cámara y sus piedrecitas de estrellas-. El morlock se despidió del líder de la tribu de hombres topo y le prometió que vengaría aquel ataque por parte de invasores tecnológicos. Según iba dejando atrás el territorio de los hombres topo, seguido de su nuevo grupo, se iba preguntando quienes serían aquellos aliens. Hablaban en algo parecido al alemán y aquello era un ataque claramente genocida. Nunca había visto ni oído hablar de estos. Eran nuevos en los túneles, y por el manifiesto comunista que iba a descubrir quienes eran y a qué habían venido.

jueves, 20 de abril de 2017

Pánico en los túneles (Parte 3): Blitzkrieg subterránea

El Volkswagen Kübelwagen modelo 82 era el vehículo habitual de desplazamiento de los Einsatzgruppen del ejército de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Era resistente, fácil de conducir y podían montar una escuadra básica de tropas o un oficial con sus ayudantes y escoltas. Además, era un vehículo todoterreno al que se le podía adaptar un arma, en concreto una ametralladora MG 42-R, el modelo reptiliano del arma alemana de la II Guerra Mundial. Esto no era nuevo, los RNLO tenían una obsesión casi patológica con lo nazi. Aunque también compartían ciertos aspectos de la ideología supremacista fascista del reich de Hitler, resultaban más pragmáticos y manejables. O tal vez se debiera a que se habían tenido que adaptar a su situación en Arkham. No había que olvidar, que, pese a todo, cual villanos reincidentes de una historia pulp, seguían tratando de conquistar la ciudad y el país y el mundo con extraños y desconcertantes planes. Pero, en esta ocasión, no habían tenido más remedio que pedir ayuda. Así, mientras el todoterreno avanzaba por los túneles bajo la ciudad de Arkham, conducido por el Unterfeldwebel Bazzu. A su lado, la Hauptmann Ammetu le indicaba la dirección a seguir en los diferentes cruces. Detrás, El que Legisla tras el Umbral y Canina andaban algo amodorrados. Tras ellos, manteniendo la velocidad del vehículo, corría el Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov. Los tres conocían bien los túneles y no estaban viendo nada interesante por las zonas que atravesaban: una discoteca morlock; el cubil de unos seres cerdo que adoraban a William Hope Hodgson como su dios, curiosamente con un altar lleno de referencias marinas; un culto neopagano haciendo un rito fusión de sincretismo extraño budista vikingo con un ídolo de Nyarlathotep en su forma de El que Comenta en la Oscuridad y, finalmente, un templo secreto en donde los masones-illuminati luchaban contra los illuminati-templarios para ver cual de los dos grupos era el que iba a dominar la ciudad en secreto, aunque en realidad eran grupos de amigos con delirios de grandeza y no dominaban ni en su casa.

El problema de los túneles bajo Arkham era que se habían convertido, con el paso del tiempo, en un refugio para todos los grupos, colectivos, conspiraciones de opereta y bandas que eran demasiado ridículos, raros o, simplemente, cutres, como para que se los tomara alguien en serio en la superficie. O tan sólo buscaban un lugar en donde no llamar demasiado la atención. En cualquier caso, había sectores subterráneos en donde no podías avanzar unos metros o girar una esquina sin encontrarte con alguno de esos grupos. Así, pues, no había nada nuevo en todo aquello. Sin embargo, tras pasar aquellas zonas y aproximarse al sector en donde se hallaba la base principal RNLO y las áreas a investigar, sucedió algo raro. De improviso, al girar por una intersección, se encontraron con un grupo de individuos vestidos con túnicas rojas y que huían como locos. Cargaban, además, con un curioso trono que llevaban en una plataforma a hombros. Al verlos llegar, Bazzu detuvo el vehículo y los dejó pasar, por ese lado no hubo problema. El problema venía persiguiendo a los sectarios adoradores de El Gran y Poderoso E, pues tales eran los sujetos vestidos de esa manera, y el trono era en el que se suponía estaba su deidad. Pero el saber que hacían allí abajo era otra cuestión. Por el túnel, siguiéndolos, se acercaba una horda de gusanos muy enfadados de cerca de dos metros de largo. Ciertamente ese si que era un problema a resolver. Sin mucho tiempo para prepararse y desarrollar una estrategia, fueron a lo más rápido y básico: sacaron todas las armas que tenían disponibles y se dedicaron a ametrallar a todo lo que se les ponía por delante. Para ello, montaron una MG 42-R en el afuste delantero del vehículo, que comenzó a disparar la capitana reptiliana; Ammetu cogió un fusil de asalto; El que Legisla tras el Umbral se hizo con sus cuatro fusiles Ak-74; Canina, poco acostumbrada a las armas de fuego, se quedó preparada para luchar si los gusanos llegaban al coche; por su parte, el robot comunista nazi tomó una pesada ametralladora gatling y se unió a la línea de combate.

Los gusanos parecían sumamente enfadados y avanzaron hacia ellos cargando ciegamente. El grupo de defensores abrieron fuego de inmediato. La batalla, aunque resultó breve, fue brutal por su intensidad y violencia. Las balas salían en ráfagas sin cesar, interrumpidas sólo por los tiempos necesarios para cambiar los cargadores. Pero nada parecía detener a los gusanos pese a las enormes bajas que estaban sufriendo. Cuando, finalmente, llegaron hasta el coche, Canina entró en acción. Mientras los demás dejaban sus armas y empuñaban cuchillos de combate, la welclon gul desplegó toda su furia, lanzándose con saña contra los enemigos. Resultaba sorprendente ver a la joven, con el físico de Evangeline "Welcome" Parker, pero con el rostro de rasgos caninos, las garras en sus manos y la piel pálida, moverse con una agilidad sorprendente. Se abalanzaba sobre los gusanos, destrozándolos con sus garras y partiéndolos por la mitad a mordiscos. Ciertamente no era una visión muy gratificante. Pero si que era mortalmente efectiva. Pero ella no era la única que luchaba sin tregua. El Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov también demostraba que había sido creado como tropa de asalto robotica. Su modelo era una soldado mecanizado multipropósito, por lo que sus brazos acababan en garras metálicas capaces de asir diferentes armas o luchar con las manos desnudas. Y esto último era lo que estaba haciendo en ese momento. Tras dejar de lado la ametralladora, se había dedicado a combatir contra los gusanos con todas sus energías. Estos trataban de herirle, pero su coraza era demasiado dura para que las mandíbulas de los vermiformes le hicieran algún daño. Por ello, se estaba entregando al máximo para poder derrotarlos. Por su parte, El que Legisla tras el Umbral se había unido a los dos reptilianos en una matanza despiadada y sin tregua usando cuchillos. El abogado, con sus cuatro brazos, se movía como una picadora de carne arrasando las filas de sus adversarios. Ammetu y Bazzu también demostraron sus méritos en el cuerpo a cuerpo contra aquellos seres tan furiosos.

Finalmente lograron matarlos a todos. Cansados por el intenso esfuerzo, con las ropas desgarradas por los mordiscos de los gusanos y las babas que segregaban, pudieron por fin descansar. De repente, a sus espaldas, escucharon unos sonoros aplausos. Sorprendidos, al darse la vuelta, se encontraron a los sectarios de El Gran y Poderoso E aplaudiendo y elogiando su actuación. El grupo estaba bastante sorprendido y desconcertado. Mientras ellos luchaban, los sujetos esos de túnicas rojas estaban mirando tranquilamente. Para explicar lo que sucedió en ese momento hay que hacer algunas aclaraciones previas. En una buena historia de aventuras de carácter pulp, las mujeres atractivas que participan en peleas y escenas de acción no es raro que acaben con las ropas desgarradas de forma absurdamente sexy, particularmente en las ilustraciones. Así, tenemos que Canina, que había estado muy metida en la lucha, había visto su vestimenta destrozada de manera que se volvía bastante reveladora. Sin embargo, sus rasgos perrunos y el momumental enfado que llevaba la hacían más amenazadora que sensualmente atractiva. Así que no estaba muy de humor para adoptar el rol de heroína sexy ni para recibir halagos ni aclamaciones por su actuación. Ammetu estaba en una situación similar, aunque la reptiliana resultaba atractiva a su subalterno. Así que, tratando de calmarse y de ser diplomático, se aproximó a los sectarios para hablar con ellos:

-¡¿Podéis explicarme que ha pasado aquí?!

No era su mejor tono para estas situaciones, pero estaba bastante cabreado.

-La verdad es que resulta curioso -empezó a decir el portavoz de los sectarios-. Estábamos llevando a cabo una visita turística de los túneles para El Gran y Poderoso E y, por casualidad, nos hemos encontrado con esos gusanos tan enfadados que nos querían devorar. Por eso, emprendimos la huida, pero nuestros dios, en su magnanimidad y poder, nos condujo hasta vosotros sabiendo que nos ayudaríais.

-¿Y no se os ha ocurrido echarnos una mano?

-Bueno, sí, pero teníamos que custodiar el trono de nuestro dios y vigilar que no vinieran nuevas amenazas por la retaguardia. Y El Gran y Poderoso E nos ha indicado que lo dejáramos así, que vosotros podíais encargaros de esto.

El abogado sintió la fuerte tentación de hacer algo desagradable, pero no estaba seguro de como actuar ante esa gente. En general, los adoradores de El Gran y Poderoso E eran bastante inofensivos, raros, peculiares, pero inofensivos. Según su particular credo, en el trono que arrastraban de un lado a otro, estaba sentado su particular dios, que era invisible, inaudible, intangible, inodoro e indetectable prácticamente por cualquier medio. Aunque el trono en sí emitía una ligera perturbación en la plano astral. Por ello, decidió ser sutil y, por el momento, dejarlo pasar. Por ello, aprovechó para interrogarles sobre lo que podían haber encontrado en los túneles. Al parecer, habían visto por ahí patrullar a esos extraños sujetos de la Conspiración, por lo que su base no debería estar demasiado lejos. Aunque cualquiera se podía fiar ahí abajo. En cualquier caso, El que Legisla tras el Umbral les preguntó a fondo sobre las zonas que habían recorrido y les mostró un mapa del sector en el que se encontraban, aunque no fuera exhaustivo. Los sectarios no eran especialmente fiables, ya que no habían prestado mucha atención a los caminos que habían seguido, y, en cualquier caso, los túneles podían esconder muchas sorpresas. Pese a todo, si que pudieron aportar algo de información, lo que les ayudaría a moverse mejor por esa zona. A fin de cuentas, lo que tenían que hacer era explorar en busca de cualquier indicio de la base de la Conspiración.

Tras el intercambio de información, los cultistas se fueron por un ramal mientras entonaban los conocidos mantras de su fe, consistentes en repetir una y otra vez la letra E. Cuando los perdieron de vista y el cántico se convirtió en un mero eco, rápidamente subieron todos al coche, y se alejaron a toda velocidad en la dirección opuesta a la que habían tomado los extraños adoradores de ese dios invisible. Cuando se habían alejado lo suficiente, Bazzu giró en una intersección para dirigirse hacia un puesto avanzado reptiliano. Los RNLO, además de sus dos sedes, la principal y una secundaria cerca de la costa para operaciones anfibias, habían dispuesto pequeños refugios en diversos lugares de la red de túneles para situaciones de aprovisionamiento. Por ello, ya que tenían las ropas bastante maltratadas y tenían aún bastante trabajo por delante, sería mejor que descansaran un poco y se cambiaran. Al llegar al lugar, encontraron un pequeño almacén con amplios suministros y unos pequeños vestuarios. Por turnos pudieron darse una buena ducha y cambiarse. Canina y El que Legisla tras el Umbral, ya que no encontraban muy atractiva la idea de ponerse uniformes reptilianos nazis, optaron por sendos monos usados por los trabajadores de mantenimiento y mecánicos. Tras asearse y vestirse de nuevo, recogieron algunos suministros, principalmente munición y combustible, se pusieron de nuevo en camino. Esta vez iban preparados y con las armas listas para usarlas si fuera necesario.

Así, se lanzaron a los túneles una vez más. dispuestos a dar con su objetivo. Pero las regiones subterráneas de Arkham aun les deparaban otras sorpresas. Por ello, dispuestos a no verse interrumpidos de nuevo, adoptaron la táctica de la blitzkrieg, la guerra relámpago. Sin detenerse, avanzaron por aquellos caminos poco explorados o, directamente, desconocidos. A medida que avanzaban, comenzaron a escuchar graznidos y ruidos producidos por animales. Sin dudarlo, se encaminaron hacia la fuente de esos ruidos, ya que, de todas formas, parecían producirse en una zona no explorada. Finalmente encontraron una amplia cámara llena de pingüinos albinos ciegos gigantes, grotescos ejemplares de una especie desconocida y más grandes que un pingüino emperador. Asombrados ante aquel descubrimiento, quedaron mucho más sorprendidos al descubrir a un sujeto vestido para exploración polar estaba tratando de organizar un coro con esas aves procedentes de la Antártida. Pero, como parecía inofensivo, decidieron seguir su camino. Tras dejar atrás aquel recuerdo de las Montañas de la Locura, tomaron un desvío que les hizo acabar en medio de una... ¿base secreta nazi? Sí, las esvásticas, los uniformes acartonados, las banderas, los saludos con el brazo alzado, todo era claramente nazi. Pero no era de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, pues los sujetos no eran, ciertamente de tipo lacértido. Y es que se trataba de Zetas Reticulanos, los típicos grises de las conspiraciones ufológicas. Resultaba curioso ver a aquellos enanos de entre 120 y 150 cm de altura, de piel grisácea y cabezones, con abultados y grandes ojos almendrados vestidos con uniformes de soldados nazis. Pero es que la cosa no acababa ahí. ¡Tenían también sus propios clones híbridos de Hitler! Lo que parecía la casta dirigente, o la oficialidad, eran Zetas Reticulanos con el bigotillo y el pelo del dictador nazi. Ni que decir tiene que la irrupción del vehículo de los RNLO causó un gran revuelo, ya que los Zetas Reticulanos Nazis (ZRN), creían que su base era secreta.Así que, no quedó más remedio a El que Legisla tras el Umbral y los demás, que aplicar la blitzkrieg a esa situación: acelerar a tope y disparar como locos para abrirse paso entre la soldadesca alienígena.

Los ZRN, aunque pillados por sorpresa, no tardaron en actuar. Su primera reacción había sido agresiva, dando la alarma y atacando a los intrusos, que fue lo que provocó la respuesta ofensiva de los recién llegados. Pero, al ver que el Volkswagen Kübelwagen aceleraba y sus ocupantes abrían fuego indiscrimindamente, logrando abrirse paso a través de sus filas, los ZRN se dirigieron a sus vehículos dispuestos a iniciar persecución. Pero, mientras que los RNLO usaban vehículos utilitarios además del Volkswagen Kübelwagen y mini tanques para sus Panzerdivision, estos alienígenas usaban platillos volantes de color gris metalizado con cúpulas blindadas, equipados con seis ruedas para desplazarse. Al principio, la persecución se mantuvo con las expectativas de lo que se podría ver en una película de acción: derrapes, tiroteos, obstáculos esquivados en el último momento, etc. Bazzu demostró ser un excelente conductor, lo que les permitía mantener la distancia y, tras varios sorprendentes giros, lograr despistar a sus perseguidores. Una vez a salvo, pudieron seguir su misión. Pero los ZRN no se iban a dar por vencidos tan fácilmente. Para los Reptilianos Nazis, la presencia de la base alienígena era una sorpresa. Por lo poco que habían podido ver, parecían estar recién instalados, pues todo parecía muy nuevo y aun quedaban algunos restos de embalajes. ¿Estarían relacionados los grises con la Conspiración? En cualquier caso, el objetivo de los RNLO era localizar a sus esquivos adversarios. Una vez que se los quitaran de encima ya se ocuparían de los ZRN. Mientras tanto, los alienígenas seguían su búsqueda de los intrusos por los túneles, añadiendo un nuevo peligro a quien se adentrara en ellos.

martes, 11 de abril de 2017

La Conspiración ataca La Llave y la Puerta



Atención

Los autores de La Llave y la Puerta emiten este comunicado a sus lectores y visitantes asiduos y eventuales para informar de que durante esta semana no se va a publicar el capítulo correspondiente del evento "Pánico en los Túneles" debido a causas ajenas a nuestra voluntad.

El blog ha sufrido un ataque a traición por parte de la Conspiración que los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro están tratando de desmantelar y que, anteriormente, los había convertido en objetivo de sus ataques. Los daños y el caos causados nos obligan a suspender esta semana nuestras actividades mientras ponemos orden de nuevo. Por ello, lamentamos la situación provocada y las molestias asociadas a la misma para los lectores y visitantes asiduos y eventuales.

Una vez resueltos estos problemas, la semana que viene volveremos a nuestra programación habitual, con la publicación del tercer capítulo de "Pánico en los Túneles", que se titulara "Blitzkrieg subterránea".

Gracias
Los autores.

sábado, 8 de abril de 2017

Pánico en los túneles (Parte 2): ¡¡¡Los gusanos de la Tierra!!!

Konstantin era un morlock muy entregado a su causa, pero en estos momentos estaba deseando sacar una ametralladora y llenar de plomo a ese par de idiotas que le habían mandado vigilar. Cuando le dieron la misión tenía una ligera idea del nivel de estos dos individuos, pero estar con ellos y escuchar sus tonterías era algo muy por encima de lo que se había esperado. Y todo para poder descubrir quién estaba utilizando los túneles bajo Arkham con algún pérfido plan. Fueran quienes fuesen, gustaban de la imaginería y simbología de la Guerra Fría, por lo que Konstantin no creía que los reptilianos fueran su objetivo. Estaban haciendo uso de ellos para algo más importante, y él intentaría descubrir algo, aunque fuera en compañía de esos dos. Los susodichos estaban enfrascados en una conversación para ellos muy interesante. Para Konstantin, una estupidez seguida por otra más grande.

El becario, para dejar claro su punto de vista y su misión en el mundo, se había puesto a comentar cosas relacionadas con los dioses antiguos que su organización habían bautizado como las DCC. Esto llamó la atención de Robert M. Pickman, que comparó las palabras del becario con las teorías de Erich Von Daniken. El becario no había oído hablar de aquellas teorías y se había interesado por ello. Uno alimentaba al otro con teorías e ideas cada vez más descabelladas, pero que en sus cabezas tenían total sentido. Aquella tregua entre el conspiranoico de los Pickman y la Fundación Wilmarth podía llevar a un nuevo escalón a las ideas excéntricas de los unos y los otros. Por momentos, Konstantin se alegraba de tener poco que ver con todo aquel rollo. Cuando acabara su misión, seguiría con sus asuntos, y no tendría más que oír sobre DCC, dioses ancestrales, astronautas antiguos, civilizaciones perdidas y demás sandeces. Ahora, Pickman estaba sacando a relucir a un supuesto investigador español llamado J. J. Benítez y el becario escuchaba con atención las teorías que escuchaba, viendo cómo encajarlas en su esquema de dioses extraterrestres malvados que quieren destruir el mundo. 

Y así pasaba el rato Konstantin mientras cruzaban los conocidos túneles bajo Arkham. Ya estaban dejando atrás la parte cartografiada y se acercaban a territorio indómito. Por allí podrían encontrarse con cualquier cosa, por lo que tenía entendido. Había túneles de gules, puertas a otros mundos, incluso una vez, mientras se adentraba con un grupo de exploración, se encontraron con un individuo embozado en una túnica oscura que les pretendía vender armas y que les recibió con un "welcome, strangers" que le pareció muy curioso, pues era como la frase típica de la chica aquella que acompañaba al grupo de dioses Alfa Strike. Preferiría que aquellos dos tipos bajaran un poco la voz, pues no hablaban precisamente bajo, pero por mucho que se lo pedía, estos no podían evitar volver a alzar la voz, emocionados ante todo el mundo de maravillas que se estaban descubriendo el uno al otro. Al menos aún no habían encontrado nada en los túneles que pudiera alimentar sus paranoias particulares, pero de lo que él estaba seguro, es de que no tenía ninguna intención de hablarles de morlocks... a saber la absurda conclusión a la que llegarían. Aunque de los reptilianos sí que se habían apercibido, sí. Pero cada uno tenía una versión de lo que eran. Afortunadamente para ellos, ninguna de las dos era cierta. 

El becario, ante el tema de los reptilianos, no hacía más que decir que había que reventarlos, cosa que a Konstantin no le parecía mal, pero después había dicho que tenían prohibido el uso de explosivos dentro de las fronteras de Arkham, lo cual incluía los túneles bajo la ciudad. Lo único que les dejaban usar eran unas piedras que Konstantin se preguntaba si pensaban usarlas con tirachinas o qué. Robert M. Pickman estaba en contra de la destrucción inmediata de los reptilianos, pues él quería grabar todo lo posible para mostrarlo al mundo, y así hacerles ver la verdad que les ocultaban los gobiernos, las multinacionales y el canal de Teletienda. Por suerte, en esta expedición verían pocos reptilianos, pues estaban todos pululando por fuera de los túneles u organizándose con el otro grupo que se había adentrado a investigar a los nuevos jugadores que habían invadido los túneles.

En estas estaba Konstantin, mientras los otros dos hablaban de luces en el cielo y servidores de los DCC, cuando comenzó a escuchar un extraño sonido. Parecía como si algo inmenso estuviera arrastrándose pesadamente, rozando con las paredes rocosas de los túneles. El morlock se puso en atención y palpó la ametralladora que llevaba oculta bajo sus ropajes. El sonido parecía ir acercándose poco a poco, e iba acompañado por otro, que no sabía distinguir, pero parecían voces.

El morlock hizo callar a los dos cenutrios con un fuerte movimiento de su brazo y puso todo el sentido del oído concentrado en el sonido que se acercaba. Comenzaba a reconocer los sonidos que acompañaban al arrastrar, era algo parecido a una voz potente canturreando. La melodía era algo así como:

-Yoyoyoyoyoyo yoyoyo yoyó Hohohohohoooooo.

No le costó mucho más para reconocer al dueño de aquél cantar. Se trataba de una entidad que habían encontrado los exploradores morlock al poco tiempo de su llegada a esta época y habían trabado con ella una pequeña amistad. La conocían como El Gusano Trolololo, una entidad vermiforme que paseaba por los túneles que surcan el interior de La Tierra cantando alegremente su melodía. Era un ser benévolo y nunca había provocado ningún daño, ni supuesto ningún problema, así que Konstantin dejó su arma donde estaba. Sería mejor hablar con El Gusano Trolololo. Quizás él supiera algo de lo que estaba pasando en los túneles. Pero tenía que hacerlo de forma que sus dos acompañantes no hicieran ninguna estupidez.

El becario y Robert Pickman se apercibieron del sonido del gusano y se pusieron tensos inmediatamente.

-¿Qué es eso? -preguntó el becario mirando a todas partes.

-¿Los reptilianos cantan? No puede ser. Sus acciones son más sutiles y engañosas. Ir cantando por ahí no es su modus operandi. -le dijo Robert muy seguro.

-En efecto, no es un reptiliano... ni un hombre serpiente... ni un servidor de Yig, ni ninguna de esas chorradas -les dijo cortante, Konstantin. -Es un aliado, pero como no os conoce, puede que se ponga algo nervioso. Esperad aquí. Yo me reuniré con él y hablaré sobre nuestro objetivo.

Los otros dos se miraron desconfiando.

-A ver... ¿creéis que me voy a reunir con un CCC o como sea que los llamáis? Si estuviera aliado con esas fuerzas ya os habría matado de veinte maneras distintas antes de llegar aquí.

Esto pareció satisfacer al becario, aunque Robert seguía mirando a su guía de manera recelosa. Esto no le importaba a Konstantin. Podía mirarle como quisiera mientras sólo hiciera eso.

El morlock fue avanzando despacio en la dirección de los cantos alegres, dejando el túnel que estaban transitando atrás, y llegó a una zona terrosa, con piedras incrustadas en las paredes. Allí estaba el que había ido a buscar.

El ser era una criatura parecida a un inmenso gusano regordete, que ocupaba perfectamente todo el volumen de uno de aquellos túneles. Era de un color claro, como un gris descolorido o un blanco muy sucio. Se movía mediante contracciones de su cuerpo vermiforme, aunque su cuerpo estaba rematado en una cabeza bajo la que había una serie de varias patitas con las que podía manipular objetos. Su cabeza era muy similar a la de una oruga, aunque tenía una ristra de ojos repartidos de manera desordenada.

El Gusano Trolololo surgió del túnel que estaba cruzando y quedó en la zona terrosa en la que se encontraba Konstantin. El ser se plantó en el centro y enroscó su cola de manera que pudiera asentar su peso y descansar un rato. Por el túnel del que había salido el ser, un numeroso grupo de gusanos, de un tamaño mucho inferior, pero aún así, gigantes para los estándares humanos (a menos que alguien viera normal que un gusano midiera cerca de dos metros), fueron corriendo para rodear a su señor. Eran los sirvientes del Gusano Trolololo, versiones más pequeñas de la entidad y mucho más rápidas.

El Gusano Trolololo alzó su inmensa cabeza en dirección a Konstantin y el morlock le saludó con los brazos. Después le hizo un saludo en el idioma del gusano. Éste respondió amablemente al saludo del morlock y le permitió acercarse.

(diálogo traducido del idioma del Gusano Trolololo)

-Estimado amigo, señor de los gusanos que cantan en las profundidades -dijo Konstantin. -Me alegro de encontrarme ante su presencia, pues está habiendo alteraciones en este, nuestro habitat, y me gustaría saber si hay alguna información que nos pudiera proporcionar.

-¿Alteraciones? Los Hombres Topo que viven en los túneles inferiores sufrieron de gases hace un par de días y todo olía a pedo de topo. ¿A ese tipo de alteraciones te refieres, amigo morlock?

Konstantin contrajo el rostro, asqueado. No quería ni imaginar cómo olía un pedo de hombre topo.

-No, no me refiero a ese tipo de alteraciones. Hay alguien nuevo por estos túneles. Está lanzando ataques sistemáticos y nos gustaría saber quienes son y por qué hacen lo que hacen.

El Gusano Trolololo pareció meditar unos instantes sobre la pregunta que le había hecho el morlock. Su mente era totalmente ajena, así que su proceder era distinto al de un ser humanoide como ellos.

-Pues, ahora que lo dices, en mis devaneos por esta región del inframundo, en los últimos meses me he encontrado con unos individuos humanoides... bueno, yo diría que eran humanos, homo sapiens, aunque no termino de distinguir a unos de otros. Vestían como en las películas de Rambo. Esas que producen los homo sapiens, lo que me hace pensar que serían de esta especie. Pues bien, iban acompañados de otros miembros de su especie, pero estos iban trajeados y parecían ordenar cosas a los que vestían como Rambo. Se dirigían hacia la zona por la que soléis rondar vosotros y los tipos ofidios, y parecían muy decididos.

-¿Así que un grupo de militares humanos acompañados de tipos trajeados estuvieron por aquí? -preguntó Konstantin. No tenía ni idea de quienes podían ser. Que vistieran como Rambo podía darle pistas. No creía que fuera el ejército de los Estados Unidos. La indumentaria a lo Rambo quedó desfasada pasados los '80 y las guerras en países tropicales. Pero si no era el ejército americano ¿quienes eran esos tipos? ¿Y qué hacían en los túneles?

Mientras Konstantin hablaba con El Gusano Trolololo, los dos que se habían quedado atrás empezaban a impacientarse.

-No me fío de ese tipo ¿por qué no ha querido que le sigamos? Eso es que nos oculta algo -dijo Robert. -Créeme, soy un experto en estas cosas.

-Yo tampoco me fío del todo de él, pero no sé si estaría bien que fuéramos a donde está. Igual su informador es algo que nos sobrepasa.

-Entonces ¿qué mejor razón para hacerlo? Lo grabamos, damos a conocer al mundo la existencia de ese "informador". Si no quiere que lo veamos tiene que ser por algo. Vamos, descubramos qué nos quiere ocultar nuestro buen "amigo".

Ambos fueron caminando en la dirección a la que había ido Konstantin.

-Pero ¿cómo vas a grabar nada? Estos hongos fluorescentes tampoco es que iluminen tanto.

-No te preocupes -dio Robert sacando de su mochila una cámara. -Esta cámara provista con filtro OVNI tiene un foco...

La conversación con El Gusano Trolololo estaba dando información bastante valiosa. Aquellos individuos vestidos de militares de los '80 habían estado desplegándose por los túneles y haciéndose con tecnología. Esto no es algo que no supieran ya, pero al menos ahora conocían rutas que tomaban habitualmente para sus asaltos. Si podían interceptarlos, podrían saber más de ellos. Lamentablemente, la conversación fue interrumpida por un potente foco que iluminó toda la cueva. Antes de que Konstantin pudiera reaccionar, escuchó un grito.

-¡Un Chthonian! -exclamó el becario -¡No escaparás, malvada criatura!.

El miembro de la Fundación Wilmarth sacó de su bolsillo la piedra estrellada que portaba en todo momento y la lanzó con todas sus fuerzas contra el gigantesco gusano que yacía en el centro de la cueva.

(traducido del idioma del Gusano Trolololo) -¡Uy! ¿Qué es esto? ¿Un regalo? Qué simpáticos estos...

Pero antes de que el gusano acabara su frase, su séquito comenzó a lanzar gritos enfervorecidos.

(traducido del idioma del Gusano Trolololo) -¡¡¡Esos humanoides han osado atacar a nuestro señor!!! ¡¡¡Atacadles!!!

-No, no, no, no, no -iba diciendo Konstantin mientras los gusanos se ponían en formación y comenzaban a bufar como gatos encolerizados -A la mierda... ¡CORRED!

El morlock llegó hasta donde estaban los otros dos y, juntos, salieron corriendo, perseguidos por hordas de gusanos cabreados, que iban echando pestes y amenazando.

(traducido del idioma del Gusano Trolololo) -¿Pero a dónde van mis siervos? Si es un regalo muy bonito... bueno, cuando se cansen ya volverán.

Konstantin, Robert y el becario, iban corriendo como locos por los túneles iluminados por hongos fluorescentes mientras los gritos de los gusanos iban tras ellos.

-¡Nos has traicionado! ¡Estabas negociando con un Chthonian! -gritó el becario mientras corría.

-Eso no era un Chthonian, idiota. los Chthonian parecen un cruce entre gusano y calamar gigante ¿y acaso has visto algún tentáculo en esa cueva? -exclamó Konstantin aguantando las ganas de repartir estopa entre esos dos idiotas.

-Pero seguía siendo un gusano gigante ¿qué clase de informador era ese? El mundo sabrá esto. Lo tengo grabado -decía Robert.

Konstantin los llevó por un túnel menos iluminado y los fue guiando gracias a su visión mejorada para lugares de poca luz. Tras un rato, encontró un lugar entre las rocas donde podrían ocultarse y se metió allí.

-Entrad aquí, berzotas. Esos gusanos no ven tan bien como cabría esperar. Con suerte no nos detectarán aquí metidos.

-Pero ese agujero no parece muy seguro -comentó el becario.

-Pues si prefieres a los gusanos, tú mismo -fue la respuesta de Konstantin.

Robert y el becario entraron en el pequeño hueco y el morlock tapó la entrada con unas cuantas piedras. Unos instantes después, pasaron los gusanos cabreados mientras iban canturreando algo en su idioma.

-¡A por elloooos, oeeeee! ¡A por ellooooos, oeeeee!

Poco a poco el sonido se fue distanciando. Los gusanos habían pasado de largo.

-Qué curioso. Dicen lo mismo que los españoles en los partidos de futbol -dijo extrañado el becario.

-Sólo es una coincidencia fonética. Lo que están diciendo es algo peor... y mucho más sangriento. -Konstantin buscó entre su equipo el Walkie-Talkie de campaña que todo morlock llevaba encima. Era un equipo de comunicación modificado para que pudiera funcionar a través de los túneles bajo Arkham. -Aquí Konstantin al alto mando. Aquí, Konstantin al alto mando. Tengo información sobre los conspiradores. Parece que la imaginería de la guerra fría se confirma. El Gusano Trolololo me ha informado de soldados vestidos como en las películas bélicas de los años '80 y acompañados de líderes trajeados. Por lo que me ha dicho, suelen usar los túneles que frecuenta El Gusano Trolololo, por lo que es posible que allí se les pueda interceptar. Ah, y a todo esto. Sería mejor que comunicarais con el otro equipo que se ha internado en los túneles. En estos momentos, unos gusanos...

Pero la frase de Konstantin fue interrumpida. Como había sospechado el becario, el agujero que habían utilizado no era tan seguro como parecía, y el suelo bajo sus pies se rompió en mil pedazos haciéndoles caer en zonas más profundas de los túneles, a merced de los habitantes de aquellas zonas desconocidas.