sábado, 24 de junio de 2017

Los revividos de Stepford

Un cutrehomenaje a Las Esposas de Stepford de Ira Levin

El flamante presidente de la nación decía que eso del cambio climático era una tontería que se habían inventado los científicos que odiaban América, pero Vinnie West no estaba de acuerdo con esa afirmación. Primero porque él era un científico que no odiaba América. Segundo, porque el intenso calor que había hecho que se parapetara en el congelador de su carnicería no parecía darle la razón al flamante presidente.

Aunque no hiciera nada de calor, Vinnie seguiría estando allí porque era el mejor lugar donde conservar cadáveres. Y es que él seguía intentando reanimar a los muertos como hiciera su antepasado. Aunque había fracasado todas las veces anteriores, y hasta había perdido a su más fiel compañero, eso no significaba que se fuera a rendir. Un verdadero científico sigue adelante ante todo.

Había intentado todo tipo de maneras de resurrección. Todas habían sido un desastre tras otro, así que él había seguido buscando métodos de resurrección que todavía no había utilizado. Así, una noche, mientras veía la televisión, se le ocurrió algo que no había pensado antes. Estaba viendo una película titulada El Ataque de los Robots Cyborg Tecnoorgánicos y se le ocurrió que, hasta ese momento, no se le había pasado por la cabeza el uso de la tecnología robótica o cibernética a la hora de la resurrección. Era la hora de buscar algo así.

El primer paso, como casi siempre en los experimentos de Vinnie West, fue el de buscar cadáveres frescos. Bien sabía por su antepasado que siempre debían ser frescos. Par su sorpresa, tuvo un buen montón de sujetos para experimentación, pues un grupo de defensores de los NATURAL contra lo QUÍMICO habían parado en Arkham para difundir sus creencias, y habían celebrado una fiesta bebiendo veneno de varias serpientes... cosa que es totalmente natural y ellos pensaban que no les haría daño. Porque lo natural es sano y tal... Como es lógico, todos acabaron en la morgue, y allí había ido Vinnie con un microbús que había alquilado para la ocasión. Eso sí, un microbus con aire acondicionado. Se había hecho pasar por alguien que transportaba los cadáveres a otro lugar, pero su actuación había sido tan realista y creíble, que los de seguridad lo echaron a patadas, por lo que se tuvo que colar a altas horas de la noche para robar los cadáveres como buen científico loco.

El segundo paso era conseguir la tecnología cibernética que pensaba utilizar en los cadáveres. Se dedicó a buscar información sobre empresas que ofertaran ese tipo de productos. Inicialmente se interesó por Cyberdyne Sistems, una compañía que aparentaba ser de gran confianza, pero cuando vio los precios decidió reconsiderarlo. Más barata parecía la tecnología de una pequeña empresa de Connecticut que también se dedicaba a la tecnología cibernética. Operaba desde un pueblo llamado Stepford, que parecía un paraíso de la vida americana. Aquello le dio más confianza a Vinnie, lo que veía era un lugar idílico, por lo que la gente que allí trabajara serían verdaderos profesionales preocupados por sus conciudadanos.

Por lo que estudió Vinnie, la empresa de Stepford llevaba operando desde los años '70 con grandes éxitos. Miró su catálogo actual y se decidió por lo que le vendría mejor para sus objetivos.  Se trataba de unos microprocesadores que podrían ser conectados al cerebro de una persona. Después de 24h cargando en la red eléctrica, estaban operativos y hacían funcionar el cuerpo, por lo que si todo iba bien, tendría todo un  grupo de reanimados a su disposición sólo en un día. El mayor éxito de su carrera. Además, había una oferta. Si comprabas más de 10 microprocesadores, la empresa de Stepford te regalaba una esposa. Vinnie no terminó de entender esto de la esposa, por lo que declinó aceptar el regalo. Pero los microprocesadores sí los pidió.

Pasados un par de días, una furgoneta de reparto paró delante de la carnicería de Vinnie West con una caja en la que estaban todos los microprocesadores. El científico abrió la caja y fue sacando lo que había dentro. Lo primero que vio fue el manual de instrucciones, en el que aparecían varias jóvenes mujeres vestidas como en una película de los años '50 y con una radiante sonrisa en la cara. Vinnie no sabía qué tendría que ver eso con la cibernética ni con los microprocesadores, pero supuso que era la imagen de la marca. No tardó en llevar todo el equipo a su laboratorio, ahora en el interior del congelador de la carnicería, y comenzar con el trabajo. La instalación de los microprocesadores no era nada complejo. Sólo tenía que abrirles la cabeza a los sujetos, introducirles el aparato y conectarlo a varias secciones del sistema nervioso. Después de eso sólo tenía que poner a cargar durante 24h y esperar a que sus sujetos revivieran.

Tras dejar a sus experimentos cargando, fue a realizar otras tareas, como hacer la compra, pasar por la Universidad Miskatonic, ver programas del corazón y meterse en foros de internet de científicos locos. Lo que fuera por hacer tiempo hasta que sus sujetos se despertaran.

Las 24h pasaron y pillaron a Vinnie dormido sentado en su sillón del laboratorio. Cuando se despertó, sintió que algo le rozaba la cara. Cuando abrió los ojos  se encontró con un plumero tras el que había un señor muy sonriente.

-Buenos días, Vinnie- dijo el individuo.

Era uno de los sujetos de su experimento. ¡¡¡Había resucitado!!! Se lo había perdido porque se había quedado dormido... un error grave... pero ¿qué estaba haciendo? Después de apartar el plumero y seguir mirándole con esa sonrisa grande y unos ojos que denotaban admiración, el revivido volvió a hablar.

-¿Quieres el desayuno, Vinnie? He hecho tortitas, huevos con bacon, tostadas...

-Espera, espera, espera... ¿qué estáis haciendo?

Vinnie se dio cuenta de que todos los sujetos del experimento habían revivido...¡y estaban limpiando el laboratorio! Iban con paños, bayetas, uno de ellos pasaba el aspirador mientras tarareaba una canción y otro estaba arreglando la ropa del propio Vinnie.

-Mira, cariño, tenías todo el laboratorio hecho polvo y no podíamos permitirlo, así que lo estamos dejando como los chorros del oro. Después realizaremos el resto de las tareas de la casa -le explicó el revivido, todavía con esa sonrisa en la cara.

-¿Las tareas de la...? ¡¿Pero qué es esta locura?! -exclamó Vinnie. Sus revividos se estaban comportando como chachas, o como amas de casa de la América de los viejos tiempos. -Dime ¿cuales son tus intereses? ¿Qué quieres de tu nueva vida?

-Quiero ser una esposa ideal, hacerte sentir como el señor de la casa, y los domingos una tarta de manzana.

-¡¡¡Nosotras también!!! -exclamaron el resto de revividos.

Vinnie estaba estupefacto. No sólo porque todos los revividos eran varones y hablaban de sí mismos en femenino, sino porque, en efecto, eran perfectas amas de casa de los viejos tiempos de América ¡¿qué clase de horror era ese?! Su objetivo era resucitar a la gente, no convertirla en mujeres de los años '50.

-¡¡¡Alto todos!!! Dejad de hacer las tareas hogareñas. Os he dado una nueva vida, podéis salir ahí fuera y hacer lo que sea. Os llevaré a la Universidad Miskatonic para mostrar mis éxitos.

-Pero nosotras no podemos ir a la universidad, sólo somos chicas -respondió uno de los revividos.

-Sí, nuestro trabajo es quedarnos en casa y cuidar de la familia.

-¡¿Pero qué familia ni qué leches?! ¡Si os quedáis todos aquí no podré demostrar mi éxito! -exclamó Vinnie.

-Nuestro trabajo es estar en casa y hacer lo que nuestros maridos nos digan -le dijo el revivido que le había ofrecido el desayuno.

-Pues yo os he pedido que vengáis conmigo a la universidad para mostrar mis éxitos -insistió Vinnnie.

-Lo siento, cariño, pero la universidad no es lugar para mujeres -le respondió uno de los revividos.

Vinnie sintió ganas de lanzar los muebles por las ventanas ¡¿Qué monstruos había creado?! Eran una especie de mujeres sumisas, estupidizadas y con el pensamiento más retrógrado que el de un republicano de un pequeño pueblo de Texas, y como sus comportamientos se regían por algún tipo de lógica robótica, no había forma de que entendieran lo que Vinnie les pedía. Seguían limpiando mientras algunos de ellos intercambiaban consejos de belleza. El experimento, aparentemente, había sido un éxito, pero a la vista quedaba que aquello era una garrafal pifiada. Él quería resucitar, revivir, no convertir a la gente en robots sumisos con la mentalidad de una mujer a la antigua. Si al menos fueran sumisos para crear un ejército o que le ayudaran a realizar experimentos... ¡¡¡Pero sólo hacían cosas de mujeres anticuadas!!! Aquello era un error. Tenía que destruirlos y volver a empezar, pero ¿cómo acabaría con ellos, que siempre le miraban con esa adoración en los ojos? El que solía destruir sus experimentos cuando salían mal era Eye Gore, pero desde que le había abandonado no sabía cómo eliminar las aberraciones como las que tenía ante él.

-Bueno ¿qué quieres desayunar? -insistió el revivido.

Vinnie empezó a pensar cómo responder al error de manera que pudiera destruirlo. Si conseguía jugar con la lógica robótica, quizás consiguiera que aquellas cosas se destruyeran a si mismas sin darse cuenta. Pero lo único que querían era hacer tareas de la casa... y eso no era precisamente potencialmente destructivo. A menos que...

Vinnie le dijo al revivido que quería un desayuno con TODO, y le dejó allí preparando todo lo que aún no había cocinado. Una vez se aseguró de que todos los revividos seguían haciendo las tareas de la casa, Vinnie salió del laboratorio y se dirigió a la puerta de entrada a su carnicería. Abrió la puerta y entró una vaharada de aire caliente que derretiría las figuritas de plástico de un fan de la ciencia ficción. Teniendo en cuenta el aire que estaba entrando en la carnicería, Vinnie fue a los controles del congelador y los apagó, haciendo que la tempertura fuera subiendo poco a poco.

-Bien. Primera parte del plan hecha.

Después entró en el laboratorio y estuvo dando vueltas, como distraído, mientras el ambiente alcanzaba la temperatura del exterior -más o menos la del Sahara al mediodía-. En el momento en que sentía las gotas de sudor recorriendo su cuerpo, comenzó la segunda plarte del plan de Vinnie. Comenzó a dar saltos de aquí para allá tropezándose con cosas. Tiró todo el desayuno que había preparado el revivido cocinero.

-Oh, qué torpe... ¡ahora quiero que me lo hagas todo otra vez! -dijo Vinnie.

-Claro, querido -respondió el revivido.

Varios de los revividos habían corrido a limpiar todo lo que había tirado el científico. Momento que aprovechó Vinnie para ir a la sección de su laboratorio donde guardaba líquidos que tampoco le importaba mucho perder, así que, con torpeza exagerada, los fue tirando al suelo, llenándolo todo de cristales y de manchas.

-Uy... ¡qué sucio está todo! Como los vecinos vean cómo está la casa...

Los revividos que no estaban arreglando el estropicio del desayuno corrieron a limpiar el nuevo destrozo. Vinnie sonrió maliciosamente y siguió paseando por el laboratorio dejando caer cualquier cosa que dejara mancha o lo llenara todo de porquería. Los revividos iban intentando arreglar todos los destrozos, pero Vinnie seguía tirando cosas, y ahora ¡ups! se había enganchado la camisa en una esquina y se la había desgarrado, tendrían que arreglársela. ¡Y se había salpicado la bata con sangre de un experimento que tenía guardado! Tenían que quitar esa mancha antes de que se quedara en la bata. Después, Vinnie fue a lo que pensaba que sería la solución definitiva. Tiempo atrás había estado trabajando en experimentos alquímicos de resurrección que había aprendido de científicos del pasado como Joseph Curwen y el Barón Ferenczy. Se trataba de resucitar a sujetos que han sido reducidos a sus sales esenciales, así que se había guardado unos cuantos frascos llenos de sales esenciales de distintas personas. Sus experimentos habían terminado siendo un fracaso y los abandonó, pero los frascos seguían estando en las estanterías.

-Uy, qué calor... voy a poner el ventilador -dijo Vinnie poniendo el aparato justo delante de la estantería donde estaban los frascos de las sales esenciales. -Y ahora voy a coger esa cosa que está arriba, en lo alto de la estantería...

Vinnie empezó a subir por la estantería con torpeza, tirando frascos uno detrás del otro, haciendo que todo se esparciera de sales esenciales (o polvo y porquería, desde el punto de vista de los revividos). El ventilador encendido hacía que las sales esenciales fueran a parar a todos los rincones del laboratorio, así que, entre unas cosas, el lugar se convirtió en la suciedad personificada.

Los revividos iban y venían limpiando, arreglando, haciendo todo lo que podían. Vinnie fue paseando hasta el lugar donde se encontraba en revivido del desayuno y volvió a tirarlo todo al suelo.

-Halaaaa... hay que limpiar todo esto... y volver a hacer el desayuno.

-Limpiar... desayuno... limpiar... sucio... sucio -decía el revivido mecánicamente. Empezaba a salirle humo de las orejas.

-Y después quiero que me preparéis la comida.

La cabeza del revivido explotó. Al poco, los demás revividos le siguieron como si fuera una traca, dejándolo todo lleno de sesos y trozos de los microprocesadores. Vinnie soltó un fuerte suspiro. Al menos había acabado con los revividos... pero ahora tendría que limpiar todo el destrozo. No importaba. Lo limpiaría, lo arreglaría, y volvería a comenzar sus experimentos. Quizás siguiera con la tecnología cibernética. Los productos de Cyberdyne Sistems eran caros, pero igual eran más efectivos que los que había usado. Igual con aquellos sí que alcanzaría el éxito.

martes, 13 de junio de 2017

La Revolución Roja de Junio de los Profundos

Con la Universidad Miskatonic dando los últimos coletazos al año universitario, en La Llave y la Puerta también se estaba preparando la campaña veraniega, y por partida doble. Aprovechando que Welcome seguía con su encierro monacal dando los últimos toques a los exámenes y demás compromisos académicos y Kate había logrado librarse ya de estos, era un buen momento para tratar estos asuntos. Así, Summanus, Harvey Pickman, Pequeña T'auin, Kate y Set se habían reunido para repasar la campaña veraniega y tomar alguna cosa en el EldritchBurger. No era el lugar más habitual para tratar una reunión de negocios, pero estaba bastante tranquilo, al menos hasta que acabara la temporada de exámenes. Básicamente era un trabajo de última hora para comprobar que todo estaba funcionando como debería.

Harvey, como miembro de la familia Pickman, era uno de los propietarios de la residencia universitaria y de los alojamientos rurales en Dunwich, por lo que le gustaba mantenerse al tanto de como funcionaban las cosas. Pero para la gestión confiaba en las expertas manos de Summanus. Éste, que había resultado ser un administrador ejemplar, dirigía ambos establecimientos. Sin embargo, para los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta contaba con el apoyo de Kate, que había demostrado ser una joven inteligente, despierta y versatil y un excelente enlace con las welclones, que gestionaban el establecimiento de Dunwich. De manera que estas, que también habían demostrado ser muy eficaces, realizaban las puestas al día con Kate y le transmitían cualquier problema o asunto que requiriera su atención. Y ella intervenía directamente o lo consultaba con Summanus. Dunwich generalmente no daba problemas. La población local, una peculiar colección de rednecks endogámicos que oscilaban entre la normalidad y la degeneración por el mestizaje con Tsathogua y algún escarceo ocasional con Yog-Shototh o las semillas de Shub-Niggurath (aunque esto era menos habitual y se daba en las zonas más alejadas de la comarca), se había acostumbrado rápidamente a las welclones. A fin de cuentas, una veintena de jóvenes clónicas mutantes con capacidades sobrenaturales y con la líbido desatada tampoco destacaban tanto. Y, claro, las welclones habían sabido ganarse a la población local con su carisma y ausencia total de complejos. Por ello, los ocasionales problemas que podían surgir eran resueltos de forma rápida y expeditiva. Al menos habitualmente. En ocasiones las cosas se podían poner difíciles, pero para eso tenían línea directa con los dioses de Alfa Strike. De manera que todo iba funcionando sin demasiados problemas. Por otro lado, Pequeña T'auin había llegado a La Llave y la Puerta como "mascota" de Araknek, y, aunque no había empezado con buen pie con Unglaublich, pronto resolvió los problemas con el servidor de los Otros Dioses que oficiaba como jefe de cocina en la residencia y demostró ser muy capaz de actuar como representante de Unglaublich y Araknek cuando estos tenían mucho trabajo. Además, poseía un sentido común muy poco común en Arkham que la volvía tan sensata como Kate. Por último, Set era uno de los dioses que formaban parte de Alfa Strike. Técnicamente era una deidad ctónica del antiguo Egipto, cuyos dominios eran el desierto, las tormentas (pero las tormentas de arena), el desorden, la violencia, la sequía y los extranjeros. Pero con el tiempo se había especializado principalmente en el desierto y los foráneos. A fin de cuentas, era presidente de Set Desert Tours, un tour operador especializado en Egipto y Oriente Medio. Lamentablemente, la situación de la zona había hecho que optara por ampliar su ámbito de actuación. Así, había aumentado su cuota en el turismo sobrenatural y los destinos más apropiados para el mismo. Uno de estos destinos era, por supuesto, Nueva Inglaterra, en particular la zona de Arkham. Por ello, llevaba un tiempo trabajando con La Llave y la Puerta. Aunque nunca lo admitiría delante de Harvey, las visitas de Cthugha y un elemental de frío a Arkham habían sido cosa suya, así como la llegada en su momento de los los turistas alienígenas octopoides de la Octava Dimensión. Se trataba de tentativas que había realizado en ese campo. Pero con la llegada inminente del verano, ya estaba más preparado.

Aquel grupo se había reunido para repasar el plan turístico. A fin de cuentas, aunque Arkham atraía bastante weird tourism, había que asegurarse de que se hacían bien las cosas. Y, además, Dunwich se había convertido también un nuevo destino turístico que había que promocionar. La semana anterior, Summanus ya le había pasado los últimos folletos a Harvey. Por el momento, la campaña se estaba desarrollando sin problemas, y la publicidad online y en las agencias de viajes, así como en ElderGodBook estaba funcionando. El problema de siempre eran los pesados de la Fundación Wilmarth, que, por suerte, eran inofensivamente ineficaces, aunque siempre estaba el problema de que les diera por organizar cualquier lío. Otro tema a tratar era el servicio de transporte. Habían logrado que se estableciera una parada de autobuses en el desvío de Dean's Corner, y, además, habían adquirido un par de vehículos para poder actuar como shuttle para los alojamientos rurales y, de paso, para los vecinos de la región. Para ello, las welclones se habían ofrecido también como conductoras. Finalmente, habían formado dos equipos para que se encargaran de este servicio: Tiradora y Vampirella por un lado y Ácida y Eléctrica por el otro. Así, cada shuttle iría ocupado por uno de los dos equipos en el que una de las welclones haría de conductora y la otra de apoyo y se podrían relevar al volante para no acusar demasiado cansancio. Por otro lado, Canina y Lady Tsathogua estaba haciendo un excelente trabajo entre los gules y demás grupos de los túneles bajo Arkham, y en Innsmouth, Lady Cthulhu era bastante popular. En general las cosas iban bastante bien, lo que satisfizo a todos. Incluso los calendarios eróticos de los Alojamientos Rurales con las welclones desnudas se estaban vendiendo muy bien y no sólo a cultistas y seres sobrenaturales. De hecho en las comic con, se vendían mucho creyendo los compradores que era algún tipo de cosplay erótico. Nunca se puede subestimar el poder de un adolescente con las hormonas revolucionadas.

A medida que se desarrollaba la reunión iban quedando todos satisfechos con los resultados cuando, mientras se encaminaban a cerrarla, sucedió algo. Por las calles de Arkham, desde el río Miskatonic, surgieron dos procesiones que acabaron por reunirse en el campus, frente a la hamburguesería de pescado. No era inesperado, pues se habían concedido los permisos para el acto, pero si que resultaba algo bastante sorprendente y algo desconcertante. A saber: resulta que el grupo de teatro de la Universidad Miskatonic había preparado una actuación al aire libre para promocionarse, entretener a los viandantes y, de paso, hacer un ejercicio de colaboración interdepartamental. Así, habían decidido escenificar una versión en ópera rock de la revolución rusa. Para hacerlo más llamativo, habían pedido ayuda a los morlocks comunistas. Estos, marxistas casi utópicos y poco amigos de los regímenes monárquicos, habían aceptado encantados. De esta manera, las dos procesiones estaban formadas por
  1. Los estudiantes de teatro de la Miskatonic, que ejercerían de zaristas y soldados del Ejército Blanco.
  2. Los morlocks comunistas que ejercían de miembros del bando revolucionario. 
Estos últimos habían llegado sin sus habituales vehículos personalizados que parecían salidos de una película postapocalíptica, pero, igualmente, llamaban mucho la atención. A fin de cuentas, se trataban de un grupo de sujetos humanoides albinos algo simiescos de entre 1,20 y 1,50 de estatura vestidos de revolucionarios rusos y soldados del ejército rojo. Lo que si que sorprendió tanto a los espectadores como al grupo del EldritchBurguer e incluso a Shubbi, el retoño oscuro de Shub-Niggurath que ejercía de árbol y personal de seguridad en el restaurante, fue la aparición de Ruiseñor y Buhonera. Las dos welclones, dotadas de excelentes voces para el canto lírico, soprano la primera y contralto la segunda, actuaban como princesa Romanoff y líder revolucionaria respectivamente. Ciertamente, el espectáculo era muy bueno. Las dos clones lo habían mantenido en secreto y estaban demostrando una gran calidad en sus voces y su talento interpretativo. Y el departamento de Historia había asesorado muy bien a los de teatro. Resultaba un poco peculiar, pero la trama estaba bien construida y era muy divulgativa.

Resultaba chocante como los estudiantes habían optado por la revolución que pondría fin al regimen zarista y provocaría el alzamiento de los comunistas y acabaría por conducir a la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin embargo, habían optado por obviar los convencionalismos, desechar la posibilidad de recrear algún acontecimiento histórico de importancia de los Estados Unidos y dejar de lado el patriotismo barato. Aunque a la gente le había sorprendido y desconcertado la temática, el montaje había acabado por gustar. Así, mientras Buhonera, en su papel de líder revolucionaria, cantaba una aria sobre el triunfo del movimiento antizarista, sucedió algo imprevisto.

Procedente, una vez más, del río, surgió una columna de sujetos ataviados con lo que parecían uniformes de la marina soviética. Pero lo más sorprendente no eran sus ropas de marineros. Para empezar, sus estandartes y banderas no eran de lo más habitual. Parecían variaciones de la típica bandera roja comunista. Pero el emblema de la hoz y el martillo estaba alterado. El martillo había sido sustituido por un tridente. Además, incluían el sello de R'lyeh. Pero, para completar el cuadro, no eran hombres, sino profundos. Muy disciplinados, aunque marchando con los habituales saltos con los que se movían estos anfibios en tierra, formaron entre los espectadores y se unieron a los mismos para ver el final de la representación. Los actores, que se habían quedado al principio tan desconcertados como los demás asistentes al espectáculo, siguieron interpretando sus papeles. A fin de cuentas, el espectáculo debía continuar.

Al concluir la obra, todos aplaudieron, celebrando la excelente interpretación del equipo de actores. Había que reconocer que habían acertado. Con pocos elementos de atrezzo y en un escenario al aire libre habían gustado al representar una obra que relataba el ascenso del comunismo en Rusia. Pero, a fin de cuentas, eso era Arkham, y tras el agobio de los exámenes finales, los estudiantes querían divertirse. Los profundos comunistas también aplaudieron y croaron sus felicitaciones al grupo de teatro, ya que, pese a haber llegado tarde, habían disfrutado de las actuaciones. Por ello, una vez acabada la función, y con la gente ya comenzando a dispersarse, Harvey, Summanus, Kate, Set y Pequeña T'auin se aproximaron a los marineros profundos comunistas. Por su parte, entre los actores, las dos clones y los morlocks se aproximaron también. Ciertamente, una columna de marineros profundos comunistas era bastante llamativo. Incluso Shubbi, apostado junto al EldritchBurguer estaba preparado por si había problemas.

Cuando llegaron hasta ellos, los profundos comenzaron a entonar un himno con voz profunda y croante. Era como escuchar a un coro de ranas cantando una extraña versión de La Internacional. Mientras duraba el cántico, Harvey se acercó a Konstantin, el mecánico morlock a quien había reconocido entre los actores. Había tenido tratos con otros representantes de este grupo de posthumanos, pero en aquel momento ver a Konstantin le tranquilizó. Solía mantener la cabeza fría en todo tipo de situaciones, aunque a veces podía resultar imprevisible.

-¿Los morlocks sabéis algo de esto? -preguntó Harvey acercándose al oído del mecánico.

-No sabría decirte... Se que se han enviado algunos agentes a Innsmouth para ver como estaba la situación allí y contactar con los profundos. Pero es la primera noticia que tengo de esto -respondió Konstantin.

-¿Y los memos esos del Partido Comunista de Arkham? -siguió Harvey.

Konstantin le miró como si le hubiera dicho alguna ordinariez. El PCA (Partido Comunista de Arkham) estaba formado por un puñado de estudiantes con tendencias de izquierdas, ideas volubles y conceptos mal entendidos de new age que mezclaban ideas del marximo con seudociencias y misticismos. Era normal que los morlocks comunistas no quisieran saber nada de ellos.

-A esos no me acerco ni de casualidad. Son aficionados con un lío mental tremendo. No tienen ni idea de las tonterías que sueltan continuamente. Ya te digo que la postura oficial es no mezclarse con ellos. Si alguno ha sido tan ingenuo de ir a Innsmouth a tratar de vender sus tonterías, nosotros no sabemos nada.

Harvey reflexionó sobre el asunto pero no podía sacar ninguna conclusión hasta que los profundos se manifestaran al respecto. Por fin, dejaron de cantar. Entonces, el que parecía ser su líder o portavoz, comenzó a hablar:

-En nombre de la comunidad unida de los profundos que hemos aceptado como válidas las premisas de Karl Marx y los principios que guían a la Unión de Tribus Socialistas Morlocks, nos presentamos aquí para afirmar nuestro propósito de unirnos a la revolución roja y unir nuestras fuerzas contra el opresor imperialista que asfixia los mares y ahoga la industria con su política neoliberal que esclaviza al proletario con el vil dinero y le convierte en una herramienta perpetuadora del sistema...

Y así siguió durante cosa de un cuarto de hora. Por un momento Harvey se lo imaginó con una espesa barba y un puro en la boca cual versión anfibia de Fidel Castro. Pero, cuando acabó su interminable discurso con un sonoro "¡Viva la revolución!", Harvey dio gracias. Ahora la cuestión estaba en saber que iban a hacer. La tensión era casi palpable por momentos. Entonces, Svetlana, la portavoz del grupo y guerrera morlock, tomó la palabra:

-Camaradas, la Unión de Tribus Socialistas Morlocks os da la bienvenida. Unamos fuerzas el Equipo Exile y la Armada Soviética de los Profundos para combatir a nuestros enemigos y así contrarrestar la nefasta influencia de los viles Reptilianos Nazis del Lado Oscuro.

Harvey, aprovechando que la situación parecía normalizarse, susurró algo al oído de Konstantin. Enseguida, el morlock gritó:

-¡Celebremos esto en el EldritchBurguer!

Ante la aclamación general, morlocks y profundos se dirigieron al restaurante bajo la atenta observación de Shubbi. Una vez que estuvieron todos dentro, Harvey Pickman respiró más tranquilo.

-¿Más calmado ya? -preguntó la exquisita voz de soprano de Ruiseñor.

Harvey se giró y sonrió a la welclon.

-No lo sabes tú bien. Los morlocks comunistas han aceptado bastante bien el tener que colaborar con los capitalistas, es decir, los Pickman y demás gente relacionada con La Llave y la Puerta. Pero el discurso del profundo me ha puesto de los nervios.

Más relajado ya, invitó a todos a tomar algo en la residencia universitaria. A fin de cuentas, para eso era el propietario y la cocina era muy buena. Por suerte, la Revolución Roja de Junio de los Profundos se había saldado sin bajas ni violencia. Harvey deseó para sus adentros que todo se pudiera solucionar así, aunque sabía que era mucho pedir.

sábado, 10 de junio de 2017

Barman in Arkham

Ante las puertas del Banco de Arkham, el delincuente pensó que aquello sería un trabajo fácil. Era un banco en una ciudad pequeña y él había realizado atracos en grandes ciudades del país y había salido de rositas. Un pequeño banco en una ciudad perdida de Nueva Inglaterra no sería ningún problema para él. De hecho, se estaba preguntando para qué se había llevado la pistola. Traspasar las puertas no fue ningún problema, lo que acrecentaba su seguridad de que aquello ya estaba hecho. La pequeña cola de gente que esperaba para ser atendida en la caja era muy pequeña. Pensó que no merecía la pena esperar y sacó la pistola alzándola al aire y dando dos tiros al techo.

-¡Atención! ¡Esto es un atraco! -exclamó el delincuente.

Los clientes del banco dieron un respingo y agacharon la cabeza. Alguno intentaba esconderse donde fuera. Los cajeros miraban atónitos al atracador. Era la primera vez que alguien trataba de robar en el Banco de Arkham.

-Vamos, quiero todo el dinero que...

La frase del delincuente no pudo terminar porque algo parecido a un garfio se le enganchó en la goma de los calzoncillos que le sobresalía de los pantalones. Este garfio estaba unido a una fuerte cuerda que había atravesado el cristal de la puerta del banco y arrastró al atracador a la calle.

-¡Eh! ¡¿Quién va a pagar esa puerta rota?! -exclamó uno de los cajeros. En una ciudad donde solía haber dioses, seres primordiales y otras cosas raras, se estaba esperando a que pasara algo parecido "¿a quién se le ocurre atracar un banco de Arkham?".

En el exterior del banco, el atracador sintió que la cuerda le tiraba a lo alto del edificio, hasta dejarle ante la presencia de un escalofriante individuo disfrazado de murciélago... ¡¡¡y con cara de murciélago!!!

-¡¿Qué demonios eres?! -exclamó el delincuente.

De la boca del ser surgió una potente voz.

-Soy La Justicia.



En la residencia estudiantil La Llave y La Puerta estaban preparándose para la temporada veraniega. Los exámenes finales eran por esas fechas, así que pronto los alumnos dejarían sus habitaciones para los que vinieran para los cursos de verano, o pera el uso turístico que ofertaban en los meses de vacaciones. La idea que tuvieron el año anterior con la alcaldía relacionada con el turismo de dioses podía dar muchos beneficios. Eso sí, esperaban que no ocasionaran muchos problemas.

Summanus estaba con Harvey Pickman echando un vistazo al folleto que les había pasado la oficina de turismo. Llevaba unos días de tranquilidad. Desde que Robert Pickman había vuelto de su particular viaje a los túneles de Arkham, parecía haberse olvidado de él, y no le iba siguiendo todo el rato intentando grabarle o destapar su herencia reptiliana. No es que él se fuera a quejar. De hecho, ojalá siguiera así.

-Aún me estoy preguntando si esto nos traerá problemas o no  -dijo el dinosauroide.

-Vamos, Summanus. Con lo bien que se habla de la ciudad en el ElderGodBook, esto es un negocio seguro. Con que no venga ningún dios con ganas de bronca o algún primigenio buscando sacrificios, no debería pasar nada.

-Claro, porque aquí en Arkham nunca viene nadie con ganas de bronca... o buscando sacrificios... o se lleva toda la ciudad a otra dimensión.

-Eres muy pesimista, Summanus. Además, los alumnos de la Miskatonic también la lían de vez en cuando.

-Claro, me vas a comparar el jaleo de unos estudiantes borrachos con la ira de un dios desatado.

Harvey fue responderle que la variedad de estudiantes que había en la Miskatonic a veces llevaba a problemas mayores de los que podía llevar un estudiante de cualquier otro lugar del mundo, pero de repente, la puerta que daba entrada a la residencia estudiantil se abrió de golpe haciendo que los dos alzaran la cabeza en esa dirección. En la entrada de la residencia había un individuo vestido con un traje oscuro y una capa que parecía unas alas de murciélago. El tipo en cuestión tenías los rasgos distintivos del descendiente de alguien que ha tenido relaciones con Tsathoggua, por lo que Harvey no tardó en reconocerle. Se trataba de Barman, El Camarero Oscuro. Había ayudado en todo el jaleo de Dunwich cuando secuestraron a Welcome y, por lo que sabía, se había quedado en la ciudad para luchar contra el crimen. Su área de trabajo era Dunwich y las granjas que rodeaban la ciudad, así que no tenía ni idea de qué hacía en Arkham.

El Camarero Oscuro se acercó a la mesa en la que estaban Summanus y Harvey de la forma más solemne posible y se plantó ante ellos.

-Bueno ¿qué trae al superhéroe más famoso de Dunwich a nuestra preciosa ciudad? -preguntó Harvey.

-Un peligroso criminal ha huído de Dunwich. Todas las pistas apuntaban a que se dirigía a esta ciudad y las welclones me han recomendado vuestro asesoramiento -respondió El Camarero Oscuro con su potente voz.

-¿Y cómo podríamos asesorar nosotros a un superhéroe? -le dijo Harvey extrañado. Ellos no se solían enfrentar a criminales ni nada parecido.

-Porque ese criminal es un mago mutante adorador de Yog-Sothoth que se cree que sacrificando a vírgenes traerá a su señor a este mundo. -respondió el superhéroe.

Harvey torció el gesto.

-Ese tipo de gente hace que a los sacerdotes de Yog-Sothoth se nos mire mal...

-¿Y qué crees que está haciendo en la ciudad? -preguntó Summanus.

-Está claro. Busca vírgenes para sacrificar. En Dunwich lo tiene difícil para encontrar alguna -respondió El Camarero Oscuro.

-Pues aquí tampoco encontrará a ninguna, que esto es una residencia estudiantil, que se folla más que se estudia -dijo Summanus.

-Pero estará buscando un lugar donde habrá vírgenes -dijo El Camarero Oscuro. -Vosotros sois de aquí ¿dónde buscaríais una virgen para sacrificar a un dios?

-Creo que tengo una respuesta para eso -dijo Harvey con una sonrisa.


Iglesia de la Santa Castidad. Un buen rato después.

 Harvey Z. Pickman, Summanus, y El Camarero Oscuro estaban en lo alto de la Iglesia de La Santa Castidad, escondidos entre sus torres. Hacía rato que había comenzado una misa y el templo estaba lleno de feligreses.

-Estoy seguro de que este es su objetivo -dijo Harvey. -Los que van a esta iglesia son de esos que llevan anillo de castidad y todo.

-¿Y yo qué tengo que ver con este asunto? Tengo trabajo en la residencia -preguntó Summanus.

Harvey se le quedó mirando unos instantes.

-Tú eres el que nos ha seguido hasta aquí.

-Es que íbamos hablando, y claro, no me he dado  cuenta... eh...

-¡Silencio! -exclamó El Camarero Oscuro con su potente voz. -Creo que nuestro objetivo se acerca.

El superhéroe señaló hacia un lugar de la calle que conducía a la iglesia y Harvey y Summanus vieron a alguien abotargado que se iba acercando. De lejos parecía alguien alimentado a base de comida rápida, pero según se fue acercando, quedó claro que no era simplemente un tipo gordo. Se trataba de un individuo de piel grisácea, tirante, como si lo hubieran inflado. Tenía un brazo más ancho y musculoso que el otro, al igual que sus piernas parecían dos patas de paquidermo. Estaba totalmente calvo y su cara parecía surgir de un montón de pliegues de piel. Por lo demás, vestía como un típico habitante de Dunwich, con ropas de granjero, pero que parecían a punto de explotar ante el montón de carne que intentaban tapar.

-¿De dónde ha salido esa cosa tan asquerosa? -preguntó Summanus arrugando la cara.

-Os he dicho que es un mutante. Él cree que su padre es Yog-Sothoth y por eso tiene esa forma, pero es una historia que le contó su madre, que era un poco lerda y plantó remolachas en la zona en la que había estado el laboratorio de investigación que destruimos. Las remolachas hicieron que se convirtiera en ese ser informe, pero su madre -que realmente estaba liada con el vecino de enfrente- prefirió decirle que su padre era un dios.

-¿Veis? Lo que he dicho -se quejó Harvey. -Esa es la gente que hace que nos miren mal a los sacerdotes de Yog-Sothoth. Cuando cualquier paleto tiene un hijo con quien no debe, se acuesta con la criatura alienígena que no debía, o se come la comida mutada que no debe, y dice que la culpa es de Yog-Sothoth, que ha hecho que el niño le salga así. El Que Legisla está harto de demandas de paternidad por parte de paletas de esas.

-Sí, la cuestión es que éste en concreto se lo creyó todo y estudió toda la magia que pudo. Eso, sumado a que su familia destila su propio licor, lo convierte en un enemigo muy peligroso -explicó El Camarero Oscuro.

-¿Y qué estamos aquí mirando cuando podemos estar deteniendo a ese idiota? -preguntó Harvey.

El Camarero Oscuro entendió eso como una señal para el ataque, y sacó de su cinturón la pistola con el garfio, disparó al edificio de enfrente, y se deslizó ágilmente, moviendo su capa como si fueran unas alas. Cuando estuvo casi encima del mutante, se dejó caer, mientras sacaba de su cinturón algo parecido a un boomerang, con el que atacó.

-¡¡¡Aaaaaah!!! Bloooogh, waaaah ugggh glebbom -surgió de entre los pliegues de piel que sugerían la cara del mutante.

-¿Eso qué es? ¿Un hechizo? -preguntó Summanus.

-No -respondió Harvey. -Eso es que va hasta arriba del licor casero que fabrica en casa.

El Camarero Oscuro lanzó varios ataques al mutante, pero éste se movía más rápido de lo que se podría imaginarse al ver su masa de carne, y esquivó como si se tratara de bailarín de ballet. De los pliegues de su rostro comenzó a surgir un cántico en algo que parecían palabras escupidas desordenadamente.

-¡Oh, amigo! Eso sí que es un hechizo -dijo Harvey. -Y aquí es donde creo que entro yo.

Harvey se concentró y comenzó a realizar una serie de movimientos con sus brazos y dedos mientras murmuraba algo que Summanus no pudo escuchar. El Camarero Oscuro realizaba ataques de artes marciales para evitar que el mutante llevara a cabo el hechizo, y, repentinamente, una especie de nube de colores comenzó a formarse sobre el enemigo. El mutante alzó la cabeza cuando detectó lo que estaba apareciendo sobre él, pero no le dio tiempo a hacer nada. Unos rápidos tentáculos surgieron de la nube multicolor y agarraron por todas partes al mutante. Uno de los tentáculos le tapó la boca para evitar que siguiera con su cántico. Antes de que pudiera hacer nada, los tentáculos lo absorbieron a la niebla y, con un estruendo, esta desapareció. El Camarero Oscuro se quedó mirando desde donde estaba hacia Harvey con una mirada que no parecía indicar que estuviera muy contento. Lanzó otro arpón a escasos metros de Summanus y se lanzó allí, aterrizando como el que hiciera esto todos los días.

-¡¿Por qué lo has matado?! -exclamó El Camarero Oscuro. -Debíamos llevarlo ante la justicia.

-Y eso he hecho. Al otro lado de esa nube había unos cuantos servidores de los Otros Dioses. Se han llevado a tu amigo el mutante ante una justicia mayor que la nuestra. Una a la que no le hará gracia que vaya por ahí sacrificando vírgenes en nombre de Yog-Sothoth. Y no te preocupes, no lo matarán... ya le gustaría a él que fuera así.

En ese momento, pareció terminar la misa, y las puertas de la iglesia se abrieron dejando salir a una multitud de personas bien vestidas y, como se había comentado, algunos de ellos con anillos de castidad.

-Habéis salvado a esa panda de meapilas -dijo Summanus. -¿Para qué discutir?

-Bueno -dijo El Camarero Oscuro. -Mi trabajo aquí ha terminado. Vuelvo a Dunwich antes de que alguno de mis enemigos aproveche mi ausencia.

-¿Eh? -exclamó Summanus -¿Ni te vas a despedir ni...?

El Camarero Oscuro ya no estaba allí. Summanus miró a Harvey con expresión interrogativa.

-¿Y cómo leches bajamos ahora de aquí?

-Pues muy fácil. Tú te puedes deslizar por la fachada. Yo soy un sacerdote de Yog-Sothoth de los de verdad, no como ese palurdo. Me las puedo arreglar solo.

-Bueno... pues vale... nos vemos abajo... o en La Llave y La Puerta... o yo que sé.

Harvey suspiró.

-¿Ves, Summanus, como te he dicho antes que hoy estabas muy pesimista?

De pronto, un Byakhee pasó sobre ellos, agarró de los hombros a Harvey, y se lo llevó en dirección a la residencia estudiantil ante la mirada de Summanus.

-Pues ya podía haber llamado a uno para mi -musitó el dinosauroide. Y comenzó a descender por la fachada de la iglesia, sin que a nadie pareciera importarle que alguien se estuviera deslizando por allí cual lagarto. Total, allí esas cosas eran habituales.

martes, 30 de mayo de 2017

Todo Pánico en los Túneles


Un año más La Llave y la Puerta ha cerrado con ¿éxito? su evento anual. En esta ocasión, tratándose del tercero de esta clase, hemos optado por una visita a los túneles que se extienden bajo la ciudad de Arkham. Estos sirven de refugio a todo tipo de grupos ocultistas y esotéricos, sectas y demás colectivos y conspiraciones que no tienen lugar en la superficie o que pretenden pasar desapercibidos. Pero en este submundo urbano también tienen sus bases dos peculiares y antagónicas facciones de La Llave y la Puerta: los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks.  Estos dos grupos enfrentados aparecieron en este blog como una broma a costa de la descabellada y absurda teoría de la invasión reptiliana, por supuesto, presentada de una forma bastante paródica, Pero estos lacerto nazis de pacotilla no podían pasar sin unos adversarios a su altura. De esta forma, y como un retorcido homenaje a H.G. Wells y su denuncia de la sociedad de clases en "La máquina del tiempo", surgieron los morlocks comunistas.

Pero, claro, esto sólo fue el comienzo. Desde La Llave y la Puerta siempre hemos considerado que las teorías de la conspiración, particularmente las más paranóicas, resultan un elemento muy aprovechable para hacer humor. Lamentablemente, hay demasiada gente que cree en ellas y se dedica a difundir todo tipo de información sesgada, malinterpretada o directamente inventada. Y claro, en el mundo de La Llave y la Puerta eso da pie a tramas disparatadas y absurdas, y a personajes como Robert Pickman y grupos como los RNLO y los morlocks comunistas. De esta base surgió la idea de echar un vistazo con más profundidad a los túneles bajo Arkham. ¿Qué se puede esconder en ellos? Y así es como ha surgido esta locura conocida como "Pánico en los Túneles", cuyo contenido íntegro se puede encontrar a continuación:

Camino a Pánico en los Túneles
  1. Reptilianos y Conspiraciones: La inauguración en Dunwich.
  2. Reptilianos y Conspiraciones: Ritter attacks.
  3. Reptilianos y conspiraciones: Dungeons & Reptilians.
  4. Reptilianos y Conspiraciones: Un problema de gases.
Pánico en los Túneles

sábado, 27 de mayo de 2017

Pánico en los túneles: Epílogo

Cuando el grupo de Konstantin llegó al lugar donde había estado la base de Majestic-13, allí no quedaba nada ni nadie. Sólo había un montón de chatarra, restos del combate, y muestras de que habían llegado tarde a la fiesta. 

El morlock se había comunicado con el otro grupo que se había internado en los túneles, informándoles de todos sus descubrimientos, y estos le habían dicho que fuera en aquella dirección, que allí les esperaba un combate de los buenos, pero por el camino se perdieron varias veces por culpa de Robert Pickman, habían tenido que parar porque el becario tenía que ir al baño y, para colmo, al OVNI en el que iban se le había pinchado una rueda y habían tenido que poner la de repuesto. Todos estos retrasos habían conducido a que, cuando llegaron a la base de los conspiradores que habían estado alterando el orden en los túneles, allí ya no había nadie. Konstantin lamentó haberse perdido la batalla, fuera contra los conspiradores o contra los reptilianos, pero acabado su trabajo, ya podía librarse de aquel par de idiotas y mandarlos de nuevo a la superficie. Arbogast y Lady Olsen habían recopilado toda la información que habían podido de lo que habían encontrado en el campamento abandonado y se prepararon para la despedida.

-Nos ha alegrado mucho compartir parte de nuestras aventuras con alguien como usted, señor Konstantin -dijo Arbogast -, pero debemos seguir con nuestra búsqueda.

-Para mi ha sido un honor combatir con una pareja como la formada por vosotros. Espero que nos volvamos a ver por los túneles... y que encontréis aquella ciudad perdida -respondió el morlock.

Konstantin estrechó las manos a Arbogast y Lady Olsen, y estos partieron conduciendo el platillo volante... o rodante, de los alienígenas nazis. El morlock había dejado que se lo quedaran, ya que en su enfrentamiento con los grises, habían dejado bastantes naves para poder ser estudiadas por los ingenieros morlock.

-Bueno, vosotros dos. La excursión ya ha llegado a su destino, así que os vais a casa -dijo Konstantin.

-¡¿Qué?! -exclamó Robert. -Pero se suponía que aquí encontraríamos las pruebas de una gran conspiración.

-Sí, y nos enfrentaríamos a los hombres serpiente que están pululando por aquí -añadió el becario.

Konstantin lanzó un profundo suspiro.

-A ver... señor Pickman, ha visto usted una especie desconocida de gusanos gigantes, una civilización de hombres topo y ha descubierto un intento de invasión por alienígenas nazis ¿le parece a usted poco como para poder llenar su blog de chorradas?

-Pues... no... pero ¿y los reptilianos? ¿Y los que estaban aquí?

-Eso ya no importa, mis compañeros se los han fulminado, así que no son un problema para la humanidad. 

-Pero no tengo ni idea de quienes eran ¿qué pongo en el blog? -preguntó Robert azarosamente.

-Pues especula y déjalo en el misterio, eso seguro que atraerá un montón de gente al blog.

-Pues es verdad... -respondió el otro.

-¿Y los hombres serpiente? Se supone que íbamos a combatir contra los hombres serpiente -insistió el becario.

-¿Es que no he dejado claro ya que lo que hay en estos túneles no son hombres serpiente? Esos no viven aquí, lo que había eran reptilianos, y también los han echado mis compañeros, así que la humanidad está a salvo de las CDC esas, o como se llamen -fue la respuesta del morlock, que ya empezaba a cansarse.

-La humanidad nunca estará a salvo. Puede que hallamos ganado una batalla, pero la guerra contra las DCC continúa -dijo el becario muy firme.

-Bien, muy bonito, ahora seguidme, que os llevaré a la salida de los túneles.

Konstantin se aseguró de que su prisionero estuviera a buen recaudo y fue conduciendo a los otros dos por los túneles en dirección a la salida más cercana que diera a alguna calle de Arkham. Estaba deseoso de quitárselos de encima. Habían sido los compañeros más pesados que había tenido. Al menos el camino era conocido, pues el otro grupo le había dado indicaciones para volver a la sección cartografiada de los túneles, cosa que no tardaron en hacer. Lo que Konstantin ni esperaba que se encontrarían allí, era un destacamento de reptilianos, que había formado parte de la ofensiva contra Majestic-13. Los lagartos se quedaron mirando con odio al morlock, pero cuando se fijaron en lo que llevaba fuertemente atado, esto les llamó la atención. Un alienígena vestido con parafernalia nazi. Los RNLO no tenían muchos aliados en esos túneles. Estos podían ser unos agradables compañeros. Además, su tecnología alienígena sería un buen añadido a su armamento. Así que, decididos, apuntaron con sus armas al morlock.

-Mein freund, será mejor que nos entregues a ese prisionero. Nosotros estamos fuertemente armados, y tú tienes ¿qué tienes?

Konstantin torció el gesto. En alguno de los líos donde le habían metido Robert Pickman y el becario, él había perdido sus armas. No le había importado, pues había conseguido armamento de rayos de los aliens, pero la pistola que tenía ahora estaba hecha polvo porque el becario se había sentado encima después dee su salida a hacer aguas menores. Todo esto quería decir que el morlock estaba desarmado y rodeado por reptilianos fuertemente armados. Aunque eso no quería decir que fuera a desprenderse de su prisionero.

-¡¡¡Nosotros tenemos esto!!! -exclamó el becario lanzando una de sus piedras estrelladas al reptiliano que estaba hablando.

-¿Pero quién es este (insultos muy fuertes en alemán)? Disparadle, que se entere de lo que somos los reptilianos nazis del lado oscuro.

Los soldados reptilianos comenzaron a disparar contra el becario, pero este comenzó a dar saltos, correr de aquí para allá y, de alguna manera, esquivar los disparos... lo que no pudo evitar es chocar contra Konstantin, haciendo que ambos cayeran al suelo de forma aparatosa. El alienígena gris aprovechó ese momento para salir corriendo, pero los reptilianos lo interceptaron, lo cogieron como si fuera un saco de patatas y salieron corriendo antes de que el morlock se levantara cabreado como un carcayú.

-MIERDA -gritó Konstantin. -Ahora los RNLO tienen al prisionero alienígena. Debo comunicar esto inmediatamente a mis superiores. Puede que pronto nos tengamos que enfrentar a una alianza de entidades nazis malvadas...

-¿Podemos acompañarte? -preguntó Robert.

Konstantin evitó darles una somanta de palos, pero los llevó a rastras a la salida de los túneles más cercana, los echó fuera y volvió a cerrar,a asegurándose de que no se pudiera volver a entrar desde allí. Ahora Robert y el becario se encontraban en una calle frente a la Universidad Miskatonic.

-¡Será maleducado! -exclamó el becario. -Con lo que le hemos ayudado...

-Bueno, eso es lo de menos -le dijo Robert -, ahora tenemos las pruebas de todo lo que se esconde en los túneles bajo la ciudad. La humanidad despertará. Saldrán de la matrix. El nuevo orden mundial no podrá hacer nada ¡Ha llegado la hora de plantar cara!

-Sí, y la Fundación Wilmarth sabrá de todo lo que se oculta allí abajo. Gusanos gigantes que adoran a las DCC. Hordas de seres reptilianos, seguramente alguna especie de raza derivada de los hombres serpiente. Todo lo demás. Estaremos preparados. No nos derrotarán. Como tú has dicho, la humanidad estará preparada.

Ambos se miraron sintiéndose hermanados. Sintiendo que formaban parte de la misma lucha. Y prometiéndose que encontrarían en el momento del alzamiento, se despidieron.

Robert fue directamente a la residencia estudiantil, radiante de alegría. Tenía un montón de pruebas para que la gente supiera lo que escondía aquella ciudad. Pronto todo internet lo sabría.

El becario se dirigió hacia la base secreta de la fundación. Tenía un montón de información, pero no sabía si debía compartirla o hacer otra cosa. No hacía más que pensar en lo que dijo la diosa Atenea sobre los dioses arquetípicos. El gobierno de la ciudad ya no les dejaba utilizar armas de alta potencia, pero si conseguía contactar con los verdaderos arquetípicos, los túneles bajo Arkham arderían bajo el fuego de la justicia. Pero eso sería en otro momento... en otro grandioso momento.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Pánico en los túneles (Parte 7): Aktion Eisschloss

El problema de tener un ejército Panzer de Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, con algunas Panzerdivisions y Einsatzgruppen bajo la ciudad de Arkham es que, en algún momento, se tienen que poner en acción. Normalmente se hace poco a poco, con algunas escuadras por aquí o por allá, incluso con una división al completo. Muchas veces lo hacen a modo de maniobras, para no oxidarse. En otras ocasiones se trata de operaciones que, debido a su rol de invasores lacerto-nazis alienígenas de otro universo paralelo, suelen adoptar nombres de operaciones en alemán. El problema que tienen este tipo de acciones es que, por un lado, suelen resultar bastante molestas para aquellos que, por azares del destino, se vean implicados en las mismas de forma accidentela, y, por otro lado, que cuantas más tropas se pongan en marcha, mayores serán los problemas que iban a causar. Afortunadamente, para compensar la presencia de los RNLO estaba el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks. Aunque no poseen la misma tecnología ni unos acabados tan refinados, si que poseen muchas tropas dedicadas y más sentido común que sus adversarios. Así, las fuerzas reptilianas, con su tecnología lacertogermana y sus disciplinados soldados, se ven enfrentadas a las más numerosas tropas morlocks, con su tecnología marxista chatarrera y sus soldados que, aunque menos disciplinados, tienen más sentido común. A pesar de ser antagonistas naturales, en ocasiones los RNLO y el Equipo Exile tienen que hacer una tregua para enfrentar a una causa común. En esta ocasión se trataba de Majestic-13.

Esta desfasada organización había optado por atacar en primer lugar a los RNLO, pues eran sus vecinos más próximos. Y, si lograban derrotar a los ejércitos lacerto-nazis sería estupendo para los morlocks. Pero claro, con su ideología made in USA de la Guerra Fría, el Equipo Exile, con su marxismo casi utópico, sería su próximo objetivo natural. Y, claro, eso implicaría que los morlocks se verían envueltos en una nueva guerra con un enemigo que habría aprovechado la tecnología reptiliana y que, una vez más, se convertiría en una molestia para ellos. Así, gracias a la presencia del Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov se estaban enterando de todo lo que sucedía. En cuanto el robot informó de la localización de la base secreta de Majestic-13, las tropas morlock comenzaron a prepararse para la movilización. Es posible que no fuera necesario, pero había que estar prevenidos. Por ello, los incursores y las guerreras comenzaron a preparar el equipo para la lucha en los túneles: principalmente fusiles de asalto y escopetas, además de granadas aturdidoras; los conductores dieron un último repaso a los vehículos y comprobaron los depósitos de combustible; los exploradores se adelantaron para reconocer el terreno; y los cacodemonios comenzaron a entonar "La Internacional" para subir el ánimo a las tropas. El Equipo Exile se preparaba para acudir a la lucha. Su líder, conocido como Sojat, sólo esperaba que no fuera necesario.

Al mismo tiempo, los RNLO, acuartelados en su base secundaria, cerca de la costa y la playa de Martini Beach, también se estaban preparando para la guerra. Durante un mes habían sufrido el acoso continuo de Majestic-13, que les había atacado y robado tecnología, y, lo peor de todo es que, encima, la habían modificado según sus patrones capitalistas americanos. Por ello, y siguiendo la tradición del gloriosos ejército Panzer de los Reptilianos Nazis del Lado oscuro, bautizaron esa operación como Aktion Eisschloss, Operación Palacio de Hielo. ¿Por qué ese nombre? Pues porque lo habían visto por ahí escrito y les había gustado. Así que, como hasta el momento no les había surgido ninguna oportunidad de usarlo, decidieron aprovechar la ocasión. Además, esos egolatras de Majestic-13 sólo hablarían inglés, así que no tenían porque saber que quería decir y sonaba muy bien. Por ello, tras haber designado oficialmente esta acción militar, y con el objetivo localizado y definido, había llegado el momento de entrar en acción. Así, los mandos del ejército dieron las órdenes oportunas y se iniciaron los preparativos. El ejército Panzer se iba a lanzar a la ofensiva siguiendo las tácticas de blitzkrieg con las que derrotarían a su adversario. Y, una vez exterminadas esas alimañas de Majestic-13, se ocuparían de los Zetas Reticulanos Nazis. Los túneles bajo Arkham no eran lo suficientemente grandes para dos grupos militares de invasores nacionalsocialistas alienígenas. Y, si la cosa iba bien, tal vez incluso podrían tratar de acabar de una vez con esos molestos morlocks comunistas. Por ello, y siguiendo las ordenes dictadas, los soldados de los Einsatzgruppen sacaron brillo a sus insignias y prepararon su equipo para luchar en los túneles; los tripulantes de los minitanques de las Panzerdivisions revisaron sus vehículos y comprobaron que habían cargado la munición y combustible que pudieran necesitar; los pilotos de los Ritters MK IV montaron en sus armaduras e iniciaron los sistemas para ponerse en marcha; los Führers hombres serpiente degenerados pasaron revista a las tropas y los arengaron para que dieran todo de sí en la gloriosa victoria de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Una vez acabaron todos los previos, partieron hacia la base del enemigo, la conspiración Majestic-13. Tan sólo se quedaron atrás las tropas que no iban a poder desempeñar un buen papel en un asalto dentro de los túneles y tan lejos del mar: los robots gigantes nazis, las tropas anfibias y los sharkjellyfishes, los tiburones medusa mutantes.

Un ejército en movimiento no es fácil de disimular, sobretodo si van a toda velocidad a través de un intrincado sistema de túneles. El eco y las vibraciones producidas por el paso de los soldados y vehículos les precede. Por ello, el ataque sorpresa estaba descartado. Además, la pérdida de contacto con el puesto de control asaltado por el equipo de El que Legisla tras el Umbral ya les habría puesto sobre aviso. En cualquier caso, los RNLO no estaban para sutilezas y, en esta ocasión, preferían lanzar un asalto frontal con todas las de la ley. La verdad es que estaban realmente molestos y deseosos de tomar venganza. Por ello, adoptaron la ruta más directa que les condujera hacia la base enemiga. Los exploradores morlocks que patrullaban por las cercanías de la base reptiliana tomaron nota del despliegue e informaron. Sin duda, iba a ser una batalla bastante impresionante, sobre todo debido a que el combate se iba a desarrollar en el espacio subterráneo de los túneles.

Cuando la avanzada del ejército Panzer de los RNLO llegó hasta la sección de túneles próxima a la base de Majestic-13, se dirigió hacia el punto de encuentro designado por la Hauptmann Ammetu. allí aguardaban la capitana y su lugarteniente. El que Legisla tras el Umbral, Canina y el Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov habían optado sabiamente por retirarse a tiempo. El abogado había sido contratado para actuar como asesor de los RNLO para ayudar a determinar el origen de la crisis que les afectaba. Una vez identificada Majestic-13, localizada su ubicación y con el ejército en marcha, él no tenía nada más que hacer y prefería dedicar el tiempo a otros asuntos que requirieran su atención. Por su parte, Canina era una welclon, fiel a sus hermanas genéticas y su primigenia, Welcome. Por su naturaleza mutante, en los túneles se encontraba cómoda, pero tenía más afinidad hacia los gules, ya que era medio necrófaga. Por ello, y debido a que el laboratorio en donde fueron creadas las clones era de una filial de la NWE, corporación aliada con los RNLO, no sentía particular afecto por estos seres. Por ello, no dudó en retirarse junto con el abogado Primigenio. En cuanto al robot comunista nazi, pese a algún ocasional desajuste temporal en su programación, debía lealtad a la Unión de Tribus Socialistas Morlocks y a Katherine Ashford, y se había unido a aquella expedición para tratar de localizar la amenaza de Majestic-13. Con su objetivo cumplido, y habiendo informado a la base del Equipo Exile, allí no tenía nada más que hacer. así que, junto al leguleyo y la clon, dejó el lugar tranquilamente. La Hauptmann no tenía nada que objetar o decir. A fin de cuentas, le habían resultado útiles y era mejor que el resto de la misión recayera sólo en manos reptilianas. Así, mientras la capitana informaba a sus superiores al mando de la columna armada sobre la situación de la base y hacía una puesta al día, El que Legisla, Canina y Ribbentrop-Mólotov se dirigían, a través de los túneles, hacia la zona patrullada por el Equipo Exile. Desde allí, el abogado y la clon ya se encargarían de buscar una salida a la superficie.

Mientras tanto, en la base de Majestic-13, con las alarmas sonando y la paranoia haciendo su trabajo, los valerosos y patrióticos Hombres de Acción de la conspiración y sus sigilosos y patrióticos Hombres de Negro se preparaban para defender la base de los invasores alienígenas antiamericanos que venían a frustrar sus planes para hacer de USA un gran país que hace grandes cosas importantes y tiene americanos. Y, para ello, no dudarían en acabar con las amenazas comunistas venidas del espacio exterior. Por ello, venderían caras sus vidas  triunfarían como americanos que eran. Así, prepararon las barricadas, recogieron sus armas y se dispusieron a la defensa. Aunque habían perdido los robots gigantes, aun tenían algunos Ritters Mk IV modificados y, por supuesto, su tecnología americana made in USA que no les fallaría. Por ello, se dispusieron al combate, pues su enemigo, por ser antiamericano, era infinitamente inferior.

Aunque en las charlas motivacionales y las arengas este discurso era muy bonito, tenía que enfrentarse con la realidad de que se estaban enfrentando a un ejército profesional en pie de guerra y con muy mal humor. Le habían estado tocando las narices a los RNLO demasiado tiempo, y en los túneles no se habían ganado ningún amigo. Por ello, lo primero que vieron fue una oleada de minitanques que se acercaban implacables mientras habrían fuego con sus cañones y ametralladoras. Los artilleros habían cambiado los obuses explosivos y de penetración de armadura por munición especial de fragmentación. Así, el proyectil salía disparado y la cabeza se abría liberando una descarga explosiva de metralla  que arrasaba todo lo que estuviera en su camino. Esta munición había sido desarrollada especialmente para la lucha en los túneles, especialmente contra objetivos sin blindaje. La crearon para enfrentarse a los morlocks, pero estos no tardaron en aprender la lección y equipar a sus tropas con protecciones personales anti fragmentación. Además de que, al ser luchadores de túneles expertos, sabían aprovechar todas las coberturas. Pero contra los Hombres de Acción de Majestic-13 estaba funcionando muy bien. Estos disparaban asomados sobre las barricadas o, directamente, se ponían en pie y vaciaban los cargadores mientras gritaban enloquecidos. Estos sujetos, hombres fuertes, musculosos, endurecidos, vestidos como héroes de acción de películas bélicas americanas, disparaban sin cesar sus fusiles de asalto m16, disparaban sus lanzagranadas y sus ametralladoras minigun como si de esta manera fueran a lograr detener a su enemigo. Ni que decir tiene que fue una mala idea. Los minitanques, que formaban la vanguardia del ataque, tenían un blindaje lo suficientemente grueso y fuerte como para que la munición de un fusil de asalto no le hiciera efecto. Sobretodo si se utilizaba balas estandar y ni se habían molestado en disparar con munición perforante, que tampoco habría tenido mucho que hacer. A fin de cuentas, los minitanques estaban diseñados para soportar mucho castigo. Las granadas si que fueron más efectivas, ya que las explosiones podían aturdir a las tripulaciones y romper las orugas, lo que provocó que algunos minitanques se detuvieran. Pero el ataque se estaba produciendo simultáneamente por diversos frentes.

Cuando los RNLO lograron romper las primeras líneas defensivas, dejando un reguero de bajas, entraron en liza las unidades de la segunda línea de defensa. Esta vez, los atacantes debían hacer frente a más Hombres de Acción, apoyados por los Hombres de Negro, que pilotaban los Ritter Mk IV modificados o iban a pie. Pero, tras la oleada inicial de minitanques llegó la segunda fase de la ofensiva: los Ritter Mk IV reptilianos reforzados por tropas de infantería de los Einsatzgruppen. Las armaduras potenciadas RNLO formaban la punta de lanza, un grueso y blindado ariete que se abría paso disparando a los defensores con ametralladoras pesadas y cañones automáticos. Tanto las armaduras como los soldados de a pie si que combinaban munición de fragmentación y perforante, ya que esperaban enfrentarse a resistencia blindada.

La batalla estaba claramente decantándose en un sentido. Los soldados de Majestic-13, pese a su absurda y estúpida resistencia heroica, estaban siendo poco a poco arrasados. No es que los RNLO no sufrieran bajas, que las estaban sufriendo, es que simplemente estaban barriendo a los defensores. Tras ellos dejaban un rastro de aceite de motor, humo, sangre y muerte. Los cadáveres formaban un rastro del avance del ejército lacerto nazi. Los cuerpos reptilianos se mezclaban con los mucho más numerosos cadáveres de los Hombres de Acción y los Hombres de Negro. Los minitanques dañados se convertían en monumentos al valor de los defensores claramente superados. Por ello, tras una eficaz y rápida lucha, los RNLO lograron hacerse con la victoria. Puesto que los miembros de Majestic-13 no estaban dispuestos a claudicar, tuvieron que exterminarlos a todos, pero, el núcleo de la conspiración, el Consejo que la dirigía, no aguardaron. Optaron por suicidarse. Así, las instalaciones quedaron bañadas en sangre y muerte, sin un alma viva que no fueran los exitosos atacantes. Finalmente, los RNLO se habían librado de sus molestos adversarios, y su base estaba ahora dispuesta para ser aprovechada. Toda la documentación e información técnica y de inteligencia y toda la infraestructura podía ser asimilada para la causa reptiliana nazi.

Pero los vencedores no tuvieron demasiado tiempo para regocijarse en su victoria. No tardaron mucho en llegar informes de un importante grupo morlock que se dirigía hacia allá. Los reptilianos, sorprendidos, tuvieron que prepararse para una nueva e inesperada ofensiva. Los soldados tuvieron que volver a rearmarse y organizarse, esta vez para repeler un ataque. Sin embargo, para sorpresa de los atribulados RNLO, el Equipo Exile, que había acudido casi al completo, quería parlamentar. Sojat, el líder de los morlocks en Arkham, estaba encabezando el contingente. Fue directo al grano y expuso la situación en la que se encontraban: los RNLO habían combatido, habían sufrido bajas y gastado recursos para destruir la base secreta. Frente a ellos se encontraba el Equipo Exile, fresco, dispuesto a la lucha y en su entorno natural: los túneles. La última vez que se habían enfrentado a esa escala había sido el año anterior en la guerra de un día en Dunwich, y los reptilianos habían sido rechazados. Esta vez se podía dar la posibilidad de que se alzaran por la victoria. Pero, en cualquier caso, el precio sería muy alto. Por ello, una vez que la conspiración había sido desmantelada, Sojat invitaba a los RNLO a que desalojaran la base y se retiraran a sus infraestructuras ya establecidas. Cualquier intento por hacerse con una nueva ubicación sería tomado como una agresión directa a los morlocks y se convertiría en casus belli para iniciar una ofensiva total contra los reptilianos. Por ello, sería mejor que iniciaran la retirada. el Equipo Exile no iba a poner reparo en que saquearan la base, era su derecho de conquista, pero no se retirarían hasta comprobar que los RNLO también hicieran lo mismo.

Los oficiales reptilianos nazis se veían en un grave dilema. A fin de cuentas, el Equipo Exile eran sus enemigos naturales, y hacerse con el control de un tercer emplazamiento reforzaría su propia posición en el submundo de Arkham. Sin embargo, no estaban en la mejor situación para iniciar un nuevo combate. Por ello, y pese a que les dolía tener que reconocer que el momento actual no les era favorable, tuvieron que claudicar. Su objetivo principal, destruir Majestic-13, había sido completado con éxito. Y, tal vez, entre los datos que pudieran rescatar, lograrían encontrar algo de utilidad. Por ello, y con extremo desagrado, aceptaron las condiciones de los morlocks y se prepararon para la retirada y el saqueo.

El Equipo Exile, fieles a la palabra dada, vigilaron todo el proceso para asegurarse de que los RNLO se retiraban por completo. La lucha contra la misteriosa conspiración, Majestic-13, había acabado. Pero había más secretos en los túneles, y los enfrentamientos entre reptilianos y morlocks no habían llegado a su fin.

sábado, 13 de mayo de 2017

Pánico en los túneles (Parte 6): La guerra de los (infra) mundos

Los ovnis nazis huían por los túneles a toda velocidad, esquivando rocas, estalactitas, estalagmitas, y buhoneros que les ofrecían toda clase de artículos para comprar.  Pensaban que eran una raza superior y, que con ello, podrían arrasar tranquilamente con los infra-seres que vivían en aquellos túneles. Lo que no habían tenido en cuenta es la furia de los morlocks... en este caso, de un morlock en concreto. Un morlock que había hecho nuevos amigos.

El arma del profesor Arbogast dio en la rueda derecha de uno de los ovnis, haciendo que perdiera totalmente el control y chocara contra una pared. El conductor del vehículo hacía lo posible por salir, mientras varios compañeros intentaban contraatacar, pero Konstantin ya se había lanzado cantando la internacional y disparando rayos a todo lo que se movía.

-Aliens nazis... si pensaban que iban a poder conmigo, no sabían dónde se habían metido -dijo el morlock.

Mientras Konstantin seguía con su trabajo, Robert M. Pickman se grababa con la cámara delante del espectáculo.

-Lo que podéis ver es una ofensiva contra unos inmundos invasores del espacio exterior. Estos grises, seguramente parientes de los que se estrellaron en Roswell, han atacado con armas sofisticadas, pero la valiente humanidad se ha alzado contra ellos. No importa que El Nuevo Orden Mundial esté con ellos. Conseguiremos vencerlos ¡La victoria es nuestra!

Por el lado, el becario apareció tirándole piedras estrella con el tirachinas a uno de los grises que había intentado emboscarles. El signo arquetípico, evidentemente, no le hacía nada, pero un pedrusco seguía siendo un pedrusco.

-¿Quieres parar de tirarles piedras? Estás dejando en evidencia a la resistencia humana -se quejó Robert.

-Estos aliens deben ser sirvientes de las DCC, si no mira, cada vez que le da una piedra estrellada, el ser siente dolor. Está claro que sirve a los DCC.

El alien, harto de las pedradas, fue a dispararles con su rayo, pero ante él se puso Lady Olsen, que le dio una patada en la mano que llevaba el arma, dejando indefenso al extraterrestre.

-Vamos, atrévete a luchar conmigo. He sido entrenada por las amazonas de la ciudad perdida de las mujeres, no tienes nada que hacer conmigo y mis técnicas de lucha femenina.

El alien torció el gesto, pero antes de que pudiera hacer nada más, Lady Olsen le hizo una llave matriarcal que lo dejó en el suelo sin sentido.

-Y, para que veas, no me hace falta mataros.

-Tenemos que llevarnos a uno, tenemos que llevarnos a uno. Mostrarlo al público. Que salga en la tele. Pruebas, pruebas, pruebas... pero antes lo publico en mi blog, claro -decía Robert dando saltos alrededor de Lady Olsen.

-¿Habéis dejado de jugar ahí? -dijo Konstantin mientras se acercaba.

-Hemos acabado con todos los alienígenas -dijo el profesor Arbogast. -Pero aún quedan muchos ahí fuera, en los túneles, atacando a lo que se encuentran. Como explorador, no puedo permitir que esos seres tan hostiles vayan por ahí matando a todo lo que se encuentran. Todos los descubrimientos, los secretos que pueden ocultar estos túneles, deben ser preservados.

-Todos no, dejémoslo en la mayoría -le respondió Konstantin.

El grupo hizo inventario de las armas que habían podido recoger de los alienígenas caídos. No tenían ni idea de cuantas cargas tenían ni cómo recargar las armas, así que iban recogiendo todo lo que dejaban los aliens caídos. La ayuda de Arbogast y Lady Olsen había servido a Konstantin mucho más de lo que hacían los dos idiotas que le acompañaban, aunque había que decir que las pedradas del miembro de la Fundación Wilmarth dolían. Una de ellas le había dado al morlock por error y aún le picaba en el sitio donde le había dado. Aunque sólo fuera por ello, le había aconsejado que las fuera recogiendo después de los encuentros que tuvieran, ya que el muy inútil tendía a lanzarlas y olvidarse de ellas, pensando que explotarían o algo así.

-Tenemos que acorralarlos en algún sitio. Hacerles ver que no será tan fácil desatar sus ataques en los túneles bajo Arkham, y si es posible, expulsarlos -dijo Konstantin. -Aún así, este que ha dejado inconsciente Lady Olsen nos lo llevamos para que sea interrogado en la base morlock.

-¿Os hacéis llamar morlocks? -preguntó Robert. -Bonito homenaje a H. G. Wells.

-Eh... sí... eso... homenaje, sí. -dijo Konstantin. -No somos morlocks de verdad... es un homenaje... y espero que eso es lo que digas en tu dichoso blog.

-Claro, claro -respondió Robert. -Todo el mundo sabe que los morlocks no existen.

Momento de silencio. Una pequeña ráfaga de aire traída por los túneles removió el polvo del suelo.

-¿Y dónde crees que podremos acorralarlos? -preguntó Arbogast. Era un hombre intrépido. Por lo que le había contado a Konstantin, había realizado expediciones a toda clase de lugares ocultos y llenos de peligros. Había luchado contra tribus de caníbales, tribus de enanos con mala leche, toda clase de fieras salvajes, y no se había achantado contra nada, aun siendo un hombre de considerable edad. Lo mismo se podía decir de su ayudante Lady Olsen, intrépida aventurera que, aunque solía engancharse la ropa en todas partes y quedar medio en cueros, era una perfecta luchadora y sabía defenderse con toda clase de armas. En estos momentos, de su ropa sólo quedaba los shorts y  un poco de la camisa que le cubría lo que tenía que cubrir. Por lo visto, esta pareja era afectada por algún tipo de regla de la literatura pulp, por lo que él debía ser duro e intrépido aun siendo de avanzada edad y ella debía ir perdiendo prendas y trozos de ropa en cada combate. Si en la ciudad de arriba estaba lo que se conocía como "el efecto Arkham", a Konstantin no le extrañaba que hubiera un "efecto pulp" en algún otro sitio.

-Su camino les lleva hacia los túneles superiores. Aquella zona es más conocida por los míos, así que están yendo hacia una trampa.

-No recuerdo tanta acción desde que huimos de la ciudad perdida de los simios telepredicadores -comentó Lady Olsen.

-Pues cuando alcancemos a los demás aliens, habrá más acción, señorita -le dijo el morlock. -Pensando que nosotros vamos a pie y ellos hacen uso de estos artefactos, creo que sería lógico que cogiéramos uno para no perderlos.

-¿Vamos a usar aparatos de estas inmundas criaturas? -preguntó el becario. -Pero son CCC, sería repugnante.

-¿Te suena de algo un tal Laban Shrewsbury? -le dijo Konstantin.

-Claro. En la fundación le tenemos gran estima. Le pegó un pepinazo al Gran Cthulhu y se dedicaba a quemar casas de profundos. Es toda una inspiración.

-Pues hacía uso de magia relacionada con lo que llamáis CCC, así como Byakhees. Usa el arma de tu enemigo contra tu enemigo -explicó el morlock.

Al becario pareció gustarle esa idea y no volvió a quejarse.

-Dejadme un momento para que estudie la navie alienígena -dijo Arbogast. -En unos momentos sabré cómo conducir esto.

-¿Pero vamos a caber todos? -preguntó Robert.

-Aunque sea apretujados. Vamos a alcanzar a esos aliens nazis y se van a enterar.

Dejaron al profesor Arbogast estudiar el aparato alienígena mientras Lady Olsen tomaba notas. Como había predicho, en pocos minutos sabía cómo pilotar aquel aparato. No tenía mucha complicación. Era como un ovni de los años '50 y no había que ser un genio para saber para qué servía cada botón.

En cuanto todos estuvieron en el interior del aparato -apretujados, como habían supuesto-. Arbogast conectó la nave y salió disparado por los túneles siguiendo la estela de las otras naves. Esquivó con presteza todos los obstáculos, evitó atropellar a buhoneros y otros habitantes de los túneles, llegaron hasta la zona superior del túneles que a Konstantin le sonaban más que las zonas inferiores de los hombres topo y otros seres extraños, y tuvieron delante al grupo de ovnis que se dirigían a algún sitio para seguir masacrando.

-Profesor Arbogast, active las armas de la nave y dispare a esos hijos de führer -dijo Konstantin con una sonrisa.

 El ovni comenzó a disparar rayos que alcanzaron a la nave más cercana haciéndola saltar por los aires, con todo tipo de pirotecnia. Cuando el resto de alienígenas se percataron del ataque, viraron para enfrentarse a la nave pilotada por Arbogast, pero este abrió la cúpula que les cubría, permitiendo que Konstantin y Lady Olsen pudieran salir, armados y con intención de hacer una buena escabechina. El ataque de los alienígenas se centraba en el ovni de Arbogast, pero este esquivaba los disparos con presteza, mientras Konstantin y Lady Olsen aprovechaban para disparar a las naves enemigas. Cuando una de ellas cayó bajo el fuego de los atacantes, varias de las naves abrieron sus cúpulas y fueron surgiendo grises gritando cosas en alemán. Lady Olsen soltó el arma, que había agotado sus cargas, y se lanzó contra los aliens, haciendo uso de sus artes marciales matriarcales,  mientras Konstantin disparaba a los que intentaban hacer lo propio. Desde la nave de Arbogast, el becario lanzaba sus piedras estrelladas, que  al golpear en las cúpulas de los ovnis de los grises, hacían que estos tuvieran menos visibilidad. Esto era aprovechado por el profesor para dar certeros tiros que acababan con las naves antes de que pudieran defenderse. En pocos minutos, consiguieron acabar con los invasores sin recibir ni un sólo daño.

-Increíble victoria de la humanidad, señores -decía Robert a su cámara mientras saltaba de la nave y grababa el resultado de la batalla. -Como pueden ver, los miembros de la resistencia humana han acabado con la avanzadilla invasora de estos extraterrestres. Pero esto es sólo el comienzo. Hay más como ellos allí de donde han venido. Tenemos que estar preparados. ¡Despertad! ¡Que no os oculten la verdad! ¡Los extraterrestres están entre nosotros y...!

-¡¡¡A tomar por culo!!! -exclamó Konstantin interrumpiendo el apasionado discurso de Robert.

-Oye, así no hay manera -se quejó el otro cortando la grabación.

Konstantin se dirigió a la nave de Arbogast y saludó efusivamente al doctor, tras lo cual, sacó del cajón donde lo habían metido, al prisionero.

-Bien, señor alienígena nazi... te vamos a llevar a la base morlock y allí te interrogaremos como Marx manda. Que los de tu especie sepan que las tribus de morlocks comunistas no se pararán ante vuestra amenaza. Sean reptilianos, aliens grises o ratas del espacio, no hay nazi que se nos resista.

El prisionero gritó algo en alemán. Debió ser un taco.

-Bien,  voy a comunicarme con el otro grupo de incursión en los túneles. Estos tipos no son miembros de la conspiración que buscábamos, o al menos no lo parecen, pero seguro que les interesa saber que tenemos un prisionero de una raza invasora bastante maleducada -expuso Konstantin.

-¿Otra conspiración? -preguntó Robert. -¿Entonces esto no ha terminado?

-Amigo -le respondió Konstantin. -Puede que esto sea sólo el principio.